En el trayecto que es animado por filarmónicos y bailes, es bonito ver cómo la imagen de Santo Domingo es cargada por tradicionalistas, que año con año acompañan a la imagen, principalmente los 1 y 10 de agosto, unos por tradición heredada de generación en generación, pero hay quienes más que un pago de promesa, agradecen a Santo Domingo por la paz que vive Nicaragua.

“Yo llevo 11 años de cargar a Santo Domingo de Guzmán y yo creo que además de pago de promesas, el regalo más grande que agradecemos a Santo Domingo y a nuestro Señor: es la vida, la paz y convivencia pacífica en la que vivimos los nicaragüenses en estos tiempos, uno de los milagros más hermosos de Santo Domingo de Guzmán”, dijo Alberto Carballo de Managua.

“Por tradición, devoción y pago de promesas, lo principal es agradecerle a Minguito que intercede ante Dios por la vida; yo tengo 13 años de ser parte de los cargadores tradicionalistas”, declaró por su parte José Gaitán.

Pago de promesa de rodillas

Desde la entrada de la iglesia de Santo Domingo en Las Sierritas hasta el atrio de la misma, son muchos los promesantes que van de rodillas o con los ojos vendados, pagando promesas y agradeciendo a Santo Domingo por los favores concedidos.

En este peregrinar miramos mujeres de rodillas cargando a sus pequeños, otros van orando y pidiendo por sanación y hay quienes van llorando, como un sentimiento de agradecimiento al patrono de los Managuas por los favores concedidos.

“Yo tengo 19 años de pagar promesa por favores recibidos, yo tenía 16 años cuando salí embarazada y me vi mal y fue cuando le dije a Santo Domingo que si yo salía con bien le iba a pagar promesa de rodilla; mi santito es milagroso y por eso yo no dejo de pagar promesa hasta que mi Señor me quite la vida”, dijo Verónica Moreno.

Acompañada de su familia doña Carmen Carrón expresó que “Tengo 25 años de pagar promesas, la primera la pague por 15 años, luego pague promesas por la sanación de mi hija a quien de un año me le dio un bajo de azúcar y ahora es primer año que la pago de rodillas porque me enferme y no podía caminar”.