Obispos, Sacerdotes, familiares, amigos y feligresía católica de la Diócesis de Granada (Boaco, Rivas y Granada), participaron la tarde de este sábado 6 de agosto, en la Eucaristía de Cuerpo presente de Monseñor Leovigildo López Fitorias, Obispo Emérito de la Diócesis de Granada, quien este viernes 5 de agosto entregó su alma al creador.

La Santa Misa fue realizada en la Catedral de Granada, presidida por su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo José Brenes, Arzobispo Metropolitano de Managua, el Nuncio Apostólico en Nicaragua, Monseñor Fortunato Nwachukwuy gran parte del Clero Arquidiocesano, además de sacerdotes de otras iglesias del país, quienes en todo momento mostraron la sentida pérdida física de Monseñor Leovigildo.

El Obispo de la Diócesis de Granada, Monseñor Jorge Solórzano Pérez, durante el acto litúrgico destacó las virtudes que caracterizaron a Monseñor Leovigildo López Fitoria, entre ella su incansable labor religiosa durante su episcopado.

“Durante 31 años ha sido la imagen del Buen Pastor, ganando almas para Jesucristo, su palabra, su adoración, su preocupación, sus develo. Toda su vida han sido puestos al servicio del único señor de la iglesia, actuar en la persona de Cristo que es a lo que hemos sido llamados los sacerdotes, que es desalojarse de la propia vida para que entre a habitar Cristo como señor y dueño absoluto”, expresó Solórzano.

Monseñor Jorge enumeró tres aspectos del pontificado del Obispo Emérito Leovigildo, como fueron: “Su preocupación y dedicación al Seminario, en segundo lugar el desvelo por la situación de los hijos de esta tierra, y en tercer lugar su preocupación por la cultura, la formación y educación de la familia, los niños y jóvenes, fundando distintos colegios religiosos en el departamento de Granada.

Por su parte uno de los sobrinos del Obispo Leovigildo, Jorge, agradeció en nombre de toda su familia las muestras de solidaridad y amor que tuvieron hacia su tio en todo momento, especialmente durante se encontraba enfermo, donde muchas amistades lo llegaron a visitar, y según su sobrino, “eso le gustaba a él”.

Al concluir la Eucaristía, la feligresía católica de todas las generaciones se acercaron al féretro para darle el último adiós a Monseñor Leovigildo López, muchos con lágrimas en sus ojos mostrando la profunda tristeza que deja su partida física.

Posteriormente el féretro con los restos mortales del Obispo Emérito de la Diócesis de Granada, fue cargado en hombros de líderes religiosos y familiares, quienes lo trasladaron al vehículo fúnebre que lo trasladó al departamento de Boaco, donde será incinerado.

A esta ceremonia religiosa asistieron las autoridades municipales y nacionales, así como personalidades de distintos sectores, congregaciones religiosas, al igual que feligresía de los departamentos de Boaco y Rivas.

Desde la divulgación de su deceso, las banderas municipales ubicadas en la Plaza Mayor o Plaza de la Independencia, fueron puestas a media asta comomuestra del luto que se vive en la ciudad colonial, y en horas del mediodía las campanas de la Catedral de Granada repicaban lentamente.

Un obispo del pueblo y para el pueblo

Monseñor Leovigildo López Fitoria, nació en Boaco el 7 de junio de 1927, hijo de Leovigildo López, de oficio talabartero, e Isabel Fitoria, doméstica. Falleció la noche de este viernes 06 de agosto, en el municipio de Diriá, departamento de Granada, a la edad de 89 años, de los cuales 64 lo dedicó a la vida sacerdotal.

Fue nombrado por el Vaticano como obispo de la Diócesis de Granada el 6 de octubre de 1972, episcopado que forjó por 31 años, fue fundador del Seminario Menor en Boaco y el Seminario Mayor San Pedro, en el Municipio de Diriá, Granada, también fundó Cáritas Diocesana de Granada y otras obras sociales que beneficiaron a los más necesitados.

Fotos: César Pérez (CCC)