Con su rostro viendo fijamente por varios minutos a la imagen de Santo Domingo de Guzmán, encontramos al señor Luis Alberto Tenorio, que este viernes llegó a brindarle sus oraciones y pedirle que lo sane del glaucoma que sufre en sus ojos y que amenaza con dejarlo ciego.

Don Luis, de 70 años, llegó a la Iglesia Santo Domingo en el barrio 19 de Julio, que sirve de morada al milagroso santo durante diez días.

Este viernes la iglesia luce un poco más tranquila, nada que ver con la algarabía que producen los miles de promesantes y devotos que le acompañaron desde Las Sierritas de Managua el primero de agosto.

En la parte externa están decenas de comerciantes que venden toda clase de productos, pero en una gran mayoría, objetos relacionados a las fiestas religiosas.

La fe de los devotos hacia Santo Domingo

El salón principal de la iglesia, es iluminado por los rayos de sol que penetran por los tragaluces de las paredes, se ve el ingreso de los devotos, entre estos jóvenes que llegan a orar, igual adultos mayores que por años han llegado a agradecerle por los milagros concedidos.

Se dirigen hasta el altar donde reposa Santo Domingo, que aún luce las flores con las que recorrió los barrios orientales de Managua el pasado 4 de agosto. Varios centímetros bajo el altar, decenas de candelas y veladoras dan luz al milagroso santo.

Los devotos por lo general primero encienden las veladoras, inclinan su rostros, se persignan y comienzan a orar, hay otros que se arrodillan , de esa manera le cumplen a Minguito, le agradecen y piden por sus familiares, pero también piden que se fortalezca la paz y tranquilidad que vive Nicaragua.

Don Luis llegó desde el barrio San Judas para pedirle a Minguito que haga el milagro de curarlo de su enfermedad, que la apareció hace varios años y que se está tratando con los oftalmólogos.

La fe de los devotos hacia Santo Domingo

“Le he venido a suplicar que me cure mi vista, porque tengo glaucoma terminal o cáncer en el nervio óptico y sólo Dios con la intercesión de Santo Domingo puede hacerlo. Sólo eso quiero que me haga. Es lo que más necesito para poder trabajar. Yo sé que me va hacer el milagro, tengo mucha fe en Minguito. Así como le ha hecho milagros a otras personas también a mi me lo va a hacer”, dijo don Luis que asegura que su enfermedad se la debe a sus largas horas sol cuando trabajaba como vendedor de espejos en las calles de Managua.

Luis estuvo al menos 15 minutos en la iglesia, se persigno varias veces, encendió una candela color rojo, la mostró a Santo Domingo, la puso y oró por varios minutos, luego se marchó lentamente por la misma puerta por donde ingresó, su misión de fe la cumplió.

Don Julio Cesar Zapata también llegó a la iglesia y al orar no pudo contener sus lágrimas cuando pidió a Santo Domingo por la salud de su anciana madre de 101 años, que la llevó en silla de ruedas.

La fe de los devotos hacia Santo Domingo

La señora Teresa Bojorge, con su mirada clavada en Santo Domingo y tomando la mano de su hijo, le pedía que repitiera varias ocasiones la oración al santo patrono.

“Vengo a pedirle a Santo Domingo por la salud de mi madre, que me le dé más vida, más fuerza, y que el próximo año este viva”, exclamó quien en medio de su llanto reveló que su madre cuando fallezca pidió ser enterrada en una comunidad cercana al balneario El Tránsito.

La fe de los devotos hacia Santo Domingo

Piden que siga la paz en Nicaragua

“Ella quiere ir a morir ahí”, añadió Julio, que con 72 años, también pide por su salud para seguir cuidando a su madre.

Doña Carmen López aprovechó su visita a la iglesia para pedir por el bienestar de su familia y también para por la paz de Nicaragua.

“He venido también a pedir por la paz de Nicaragua, que vivamos siempre a como estamos, en paz”, expresó López del barrio La Primavera.
La señora Cora García llegó a rezar para pedirle a Santo Domingo que mantenga la calma de Nicaragua y que su clima de paz se fortalezca.

“En Nicaragua yo siento que estamos bien, para otros países donde hay crímenes, aquí hay paz, hay menos crímenes y también hay unidad de las familias (…) los nicaragüenses queremos vivir en paz y buscar la misericordia de Dios en primer lugar”, expresó García.