Según anunció, las empresas productoras de arneses para carros (elementos del sistema eléctrico) que operan bajo ese régimen especial figuran entre las entidades con proyectos de expansión.

El también representante de la agencia promotora de inversiones ProNicaragua estimó que las manufacturas diversifican su espectro, a partir de la incorporación de actividades con mayor valor agregado.

Entre las ramas en zona franca distinguió las textil y automovilística, la producción de aceite, calzado, mariscos, dispositivos médicos desechables, centros para el tráfico internacional de llamadas telefónicas y plantas ornamentales, entre otros renglones.

A juicio del experto, las políticas aplicadas durante los últimos seis años, con el gobierno del presidente Daniel Ortega, aseguran estabilidad macroeconómica, importantes inversiones sociales contra la pobreza y tranquilidad ciudadana.

Tales garantías, unidas al desarrollo de infraestructura para la generación eléctrica, convierten a Nicaragua en una plaza atractiva: hace seis años, ejemplificó, había inversiones procedentes de 22 países y la cifra asciende ahora a 43.

En apenas unos años, la nación logró pasar de los apagones masivos por insuficiente capacidad de las plantas a una posición de avanzada en la producción de electricidad con fuentes renovables, apreció el directivo en entrevista por el canal 4 de la televisión.

Actualmente, Nicaragua se ubica el segundo lugar de América Latina en cuanto a inversiones en energía limpia después de Brasil, ello significa que el uso de las fuentes renovables asegura hoy el 51 por ciento de la electricidad, comentó.

No obstante, el asesor del presidente Ortega reconoció como un problema los precios todavía altos del servicio eléctrico e informó que se buscan mecanismos a fin de abaratar los costos productivos y aumentar la competitividad empresarial de cara al mercado interno y las exportaciones.

Confirmó, además, que el Ejecutivo ubica como cuestión prioritaria el desarrollo de obras de infraestructura como la construcción de un primer puerto de aguas profundas en el Atlántico, el ferrocarril nacional y un canal interoceánico, para lo cual se sostienen conversaciones con distintas compañías.