"Este es el trabajo más bello que he hecho en mi vida". Así describió Bernd Koberstein su labor como cooperante internacionalista en una carta dirigida a su amiga un mes antes de su muerte, a quien además le manifestó: "Sabes, los tantos muertos que el imperialismo ha provocado en este y otros países, no son su único crimen; los millones de sueños que destruyen, los muchos millones que son condenados a vivir en la miseria o que ya nacen dentro de ésta, sin poder escaparse de ella; eso es un crimen mucho mayor." Poco antes de cumplir treinta años de edad el sindicalista alemán fue asesinado por la Contra el 28 de julio de 1986 entre Matagalpa y Wiwilí, donde colaboraba con la Revolución Popular Sandinista en un proyecto de abastecimiento de agua potable.

A través de Koberstein y los movimientos de izquierda de la ciudad alemana de Friburgo inició la relación de amistad con Wiwilí; que culminó en el 2015 con la firma del hermanamiento oficial entre ambas municipalidades.

En la conmemoración del 30 aniversario de su muerte la Embajadora Karla Beteta, en representación de nuestro gobierno y del pueblo nicaragüense, honró la memoria de este compañero alemán que entregó su vida por amor a Nicaragua. Recordando la reflexión de Carlos Fonseca de que "La victoria tiene un precio elevado y triste" y que por eso mismo "La alegría total, es patrimonio de las generaciones futuras", la diplomática nicaragüense expresó: "Hoy rendimos tributo a nuestro hermano Bernd, con esperanza y buen corazón. Su ejemplo es símbolo para el mundo de lo hermoso y humano que puede ser la solidaridad. El pueblo nicaragüense transita nuevas rutas de progreso y va conquistando cada día más victorias. Gozamos la alegría de vivir en paz y seguridad y unidos, con el esfuerzo sostenido de todos queremos alcanzar el sueño de la patria libre de pobreza. Vamos haciendo historia, gracias también a la valentía y heroísmo de tantos hombres y mujeres que entregaron su vida por una Nicaragua libre, como nuestro hermano Bernd Koberstein."

Acto seguido en el bello puente Wiwilí, nombrado así por la municipalidad de Friburgo en representación de la amistad que una a ambos pueblos, la Embajadora Beteta depositó una ofrenda floral ante la placa dedicada a Bernd Koberstein, quien fue sepultado en Matagalpa.

Paralelo a esto el Alcalde Mayor Dieter Salomon junto con la Embajadora Beteta develaron un mosaico en honor a la ciudad de Wiwilí. El mosaico, diseñado por el nicaragüense Jamin Barahona, fue inscrustado en la plaza de la Alcaldía de Friburgo y muestra los cerros Mogotón, el Río Coco, el grano de café carecterístico de la zona y el zompopo de agua en alusión al significado del nombre Wiwilí, de origen miskito. Esta obra de arte entra a formar parte del conjunto de atractivo turístico en el casco antiguo de la ciudad de Friburgo.

El Alcalde Salomon, quien visitó Wiwilí en el año 2014, expresó sentirse "muy orgulloso de la amistad de corazón a corazón que existe entre Friburgo y Wiwilí". Desde los años 80 la municipalidad de Friburgo junto con la Asociación de Solidaridad alemana Wiwilí-Friburgo cooperan en diferentes proyectos enfocados al abastecimiento de agua potable, atención médica, agricultura y reforestación así como en el área de educación.

Durante su estadía en Friburgo la Embajadora Beteta sostuvo una reunión con el Alcalde Salomon y un encuentro amistoso con la Asociación Wiwilí-Friburgo, ambos encaminados a intensificar el diálogo, intercambiar experiencias y continuar fortaleciendo esta relación por el bien común de nuestros pueblos.

En las reuniones quedaron de manifiesto los logros alcanzados por nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional y nuestro compromiso permanente de avanzar sobre las rutas abiertas a la prosperidad.