El éxito del Solar Impulse 2, que aterrizó hoy en Abu Dhabi y completó la primera vuelta al mundo, ilustra los avances realizados en los últimos años en materia de energía solar y los usos potenciales de esta fuente renovable.

—¿Qué innovaciones aporta el Solar Impulse 2?

—Contrariamente a sus predecesores, el Solar Impulse 2 es capaz de almacenar suficiente energía en sus baterías durante el día como para volar durante toda la noche.

Se trata de un avance logrado gracias a varias innovaciones tecnológicas de los industriales asociados al proyecto y potencialmente duplicables.

El fabricante químico belga Solvay, por ejemplo, ha desarrollado baterías que almacenan más energía siendo más ligeras, así como un material compuesto que aligera varias partes del avión.

El fabricante de paneles solares estadounidenses Sunpower ha puesto a punto las células fotovoltaicas con rendimiento muy arriba que la media.

El proyecto cuenta así con “la mayor potencia posible con una superficie reducida”, explica Cédric Philibert, especialista en energías renovables de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

La gran innovación de Solar Impulse “es sobre todo el sistema” en su conjunto, es decir, la combinación de “lo que genera electricidad, lo que la almacena y los materiales que permiten transportar a los pasajeros”, considera por su parte Vincent Jacques Le Seigneur, director del Observatorio francés de Energías Renovables.

“Fue concebido aplicando los principios de eficiencia”, apunta Adnan Z. Amin, director general de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), un concepto esencial en la óptica de un mundo más sobrio en materia de consumo.

Más allá de la producción de electricidad a través de las centrales en el suelo o sobre los tejados de los edificios, el reto es extender los usos de la energía solar.

EL DISEÑO NO LO PERMITE

¿Es factible un avión solar de línea comercial?

El Solar Impulse no se parece en nada a un avión de línea regular. Fabricado en fibra de carbono, aunque es tan ancho como un Boeing 747, es mucho más ligero, mucho más lento, y solo tiene capacidad para un pasajero.

“La superficie de células necesarias para transportar sólo a dos seres humanos corresponde al tamaño de un Airbus o de un Boeing, por lo que un avión de línea es inconcebible” actualmente, afirma Vincent Jacques Le Seigneur, director del Observatorio francés de Energías Renovables.

La industria aeronáutica trabaja más bien en aviones eléctricos alimentados por baterías recargables en tierra como E-Fan, pequeño aparato bimotor desarrollado por Airbus.

Los esfuerzos se encaminan asimismo hacia el desarrollo de aviones que consuman menos combustible y del bioqueroseno, producido a partir de vegetales.

El desafío medioambiental también es importante: el transporte aéreo representa el 3% de las emisiones mundiales de CO2.

A finales de 2015, en el mundo había instalados cerca de 224 gigavatios de capacidad eléctrica de origen solar, un aumento de 21 % frente a 2014 gracias a la caída de los costos de esta tecnología y la mejora de los rendimientos de los paneles solares.