De un tiempo a esta parte, se está debatiendo con frecuencia sobre los límites a los que se puede llegar en Twitter. Es habitual, que cada no mucho tiempo, un personaje conocido muestre su malestar acerca del trato que sufre en la red social del pájaro azul.

Eso sí, hay ciertos límites que no son ni cuestionables; no parece una mera cuestión de educación; no es que los trolls ocupen un lugar relevante en las redes sociales.

El problema surge cuando alguien, desde el anonimato -sería igual de grave si diera la cara- prolifera una serie de comentarios ofensivos, en los que el racismo pasa a ser el principal protagonista. Un discurso de superioridad racial que se hace hueco lamentablemente.

La última persona conocida en tener que padecerlo ha sido Leslie Jones. La actriz, de raza negra, se encuentra actualmente en el candelero por su papel en el remake femenino de Cazafantasmas. Sí, Jones da vida una de las cazadoras de espectros que con tanta reticencia había sido recibida por los fans de la mítica cinta.

Está harta del racismo

Pero en esta ocasión no ha sido una cuestión de que le ataquen por cómo desempeña su trabajo,  o que a algunos les parezca inadecuado que se haya dado una segunda vida a una historia que enamoró a una generación, que ahora bordea y supera la barrera de los 30 años.

Ante la avalancha de comentarios racistas e hirientes la actriz, de 48 años, ha decidido que no lo va a soportar más; y cierra su cuenta de Twitter. Lo anunció con varios mensajes, después de horas en las que mostró la cantidad de comentarios de corte racista que algunos le espetaban.

Anunció que abandonaba la red de microblogging "con lágrimas y el corazón muy triste". Acompañaba su adiós mostrando algunos de los tuits, más que ofensivos, con los que le bombardeaban. Algunos, tirando de escasa originalidad, le comparaban con un mono.

Por ello, harta decía adiós, explicando sus sentimientos al tomar la decisión: "Me siento en un infierno personal. No he hecho nada para merecer esto. Es demasiado. No debería ser así. Estoy muy dolida ahora mismo".

Y añadía algunos ejemplos de las 'lindezas' que le habían dedicado: "Ok, me han llamado simio, enviado fotos de sus culos, incluso una imagen con semen en mi cara. Estoy intentando entender a los humanos. Estoy fuera.

Abre un profundo debate

Además, el hecho de que aparecieran tuits falsos suyos fue la última gota que hizo rebosar el vaso de su paciencia. Por ello, Leslie Jones se marchaba de una red social cuyo espíritu original, y con el que se popularizó, era unir a gente conocida con sus fans. Pero que, tal vez, en los últimos tiempos permite campar a sus anchas a muchos trolls con discursos peligrosos.

El adiós de Leslie Jones, apoyado por sus compañeros -incluido el director del filme-, abre un debate sobre los límites que se pueden permitir en una red social.