Fuerzas leales al Gobierno de Turquía luchaban el sábado por eliminar los últimos focos de un intento de golpe militar, que se desmoronó luego que multitudes respondieron al llamado del presidente Tayyip Erdogan de salir a las calles a apoyarlo y de que decenas de rebeldes abandonaron sus tanques en Estambul.

Más de 200 personas murieron, entre ellos muchos civiles, luego de que una facción de las fuerzas armadas de Turquía intentó hacerse con el poder usando tanques y helicópteros de ataque. Algunos atacaron la oficina principal de inteligencia turca y el Parlamento en la capital, Ankara, y otros tomaron el control de un importante puente en Estambul.

Erdogan acusó a los golpistas de tratar de asesinarlo y lanzó una purga de las fuerzas armadas de Turquía, que hacía 30 años que no usaban la fuerza para llevar a cabo un golpe de estado exitoso.

“Pagarán un alto precio por esto”, dijo Erdogan, quien ya había aplacado protestas masivas contra su gobierno hace tres años en Turquía. “Este levantamiento es un regalo de Dios para nosotros porque será el motivo para limpiar nuestro Ejército”, agregó.

Un ministro del gobierno de Turquía dijo que algunos comandantes militares seguían siendo rehenes de los golpistas. Pero el gobierno declaró que la situación estaba totalmente bajo control. Un total de 161 personas murieron y unas 2.839 fueron detenidas, desde soldados hasta altos cargos militares, incluyendo quienes integraban la “columna vertebral” de la rebelión.

Un derrocamiento de Erdogan, que ha gobernado Turquía desde el 2003, pudo ser uno de los mayores cambios de poder en Oriente Medio en años y un giro de uno de los aliados más importantes de Estados Unidos en la región, justo cuando la guerra hace estragos en su frontera.

Pero incluso el fracaso del intento de golpe de Estado puede desestabilizar al miembro de la OTAN que se encuentra entre la Unión Europea y el caos de Siria, y que ha sufrido atentados del Estado Islámico contra ciudades mientras libra otra guerra con los separatistas kurdos.

Erdogan, una figura que divide al país y cuya ideología de raíz islamista entra en conflicto con los partidarios de una Turquía moderna y laica, dijo que los golpistas intentaron atacarlo en la ciudad turística de Marmaris.

“Bombardearon lugares de los que acababa de marcharme”, dijo. “Probablemente pensaban que seguía allí”, agregó.

El partido AK de Erdogan ha mantenido durante mucho tiempo tensas relaciones con el Ejército, que tiene un historial de golpes de Estado para defender el laicismo aunque no ha tomado el poder directamente desde 1980.

Adorado por sus seguidores, los puntos de vista conservadores de Erdogan también han distanciado a muchos turcos, que lo acusan de autoritario. La policía usó la fuerza con contundencia en 2013 para suprimir las multitudinarias manifestaciones que demandaban mayor libertad.

No obstante, el político cuenta con la admiración de millones que le son leales, en especial por restaurar el orden en una economía que había sido golpeada recurrentemente por crisis.

Aún así, la violencia probablemente golpeé aún más a un sector turístico que ya ha sufrido por los ataques y una serie de disputas con Rusia. La confianza empresarial también es vulnerable.

SOLDADOS SE RINDEN

Disparos y explosiones sacudieron las dos principales ciudades de Turquía, Estambul y Ankara, en una noche de caos en la que soldados ocuparon posiciones en ambas y ordenaron a la televisión estatal que leyera un comunicado en que declaraban que habían tomado el poder. No obstante, al amanecer el ruido de los enfrentamientos había disminuido considerablemente.

Unos 50 soldados que participaban del golpe se rindieron en uno de los puentes que cruza el Estrecho del Bósforo en Estambul después del amanecer, con las manos en alto y dejando abandonados sus tanques. Testigos vieron como partidarios del Gobierno atacaban a los soldados que deponían sus armas.

Previamente, unos 30 soldados que participaban del golpe habían entregado sus armas tras ser rodeados por policías en la plaza Taksim, en el centro de Estambul.

El golpe en Turquía comenzó con aviones y helicópteros sobrevolando Ankara y tropas cerrando los puentes sobre el Bósforo que unen a Asia y Europa en Estambul.

En la mañana del sábado, legisladores aún estaban escondidos en refugios dentro del edificio del Parlamento en Ankara, que fue bombardeado por tanques. Un diputado opositor dijo que la sede recibió tres impactos y que había heridos.

Un alto cargo turco dijo más tarde que los ataques al Parlamento prácticamente habían cesado.

Un comandante del Ejército informó de que aviones de combate derribaron un helicóptero utilizado por los golpistas en Ankara. La agencia de noticias estatal Anadolu dijo que 17 policías murieron en el cuartel central de las fuerzas especiales.

A medida que la noche avanzó, las cosas se volvieron en contra de los rebeldes. Multitudes en Estambul y Ankara desafiaron las órdenes de los líderes del intento de golpe de permanecer en las casas y salieron a las calles y plazas ondeando banderas y cantando.

“Tenemos un primer ministro, tenemos un comandante en jefe, no le vamos a dejar este país a unos degenerados”, gritaba un partidario del gobierno subido sobre un tanque cerca del aeropuerto Ataturk de Estambul.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, dijo que habló por teléfono con el ministro de Exteriores turco y destacó “el absoluto respaldo al Gobierno civil turco democráticamente electo”.

El presidente del Consejo Europeo Donald Tusk pidió una rápida vuelta del orden constitucional en Turquía diciendo que las tensiones no se podían resolver con armas.

REANUDAN VUELOS EN TURQUÍA

El operador Turkish Airways reanudó los vuelos el sábado en Turquía, dijo Erdogan. Malaysia Airports, operador del segundo aeropuerto de Estambul, dijo que continuaría gestionando vuelos con origen o destino Turquía.

En el momento más álgido del alzamiento, soldados tomaron el control de la televisión estatal TRT, que anunció un toque de queda en todo el país y el estado de sitio. Un presentador leyó un comunicado sobre las órdenes de los militares que acusaron al Gobierno de socavar la democracia y el estado de derecho laico. El país sería gobernado por un “consejo de paz” que garantice la seguridad de la población, agregó el comunicado.

Poco después TRT dejó temporalmente de emitir y retomó sus transmisiones en las primeras horas del sábado.

Turquía da un importante respaldo a los opositores al presidente sirio, Bashar al-Assad, en la guerra civil que enfrenta Siria y ha albergado a unos 2,7 millones de refugiados sirios.

Turquía ha sufrido numerosos ataques con bombas y disparos este año, incluyendo un ataque hace dos semanas perpetrado por islamistas en el principal aeropuerto de Estambul que dejó más de 40 muertos.