España mantuvo hoy en cuatro, de un máximo de cinco, el nivel de alerta antiterrorista, pero decidió reforzar la vigilancia en sus fronteras, aeropuertos y zonas turísticas tras el atentado en la ciudad francesa de Niza.

El anuncio fue hecho por el ministro del Interior en funciones Jorge Fernández, luego de reunirse con los máximos responsables de seguridad y más tarde con la comisión de seguimiento del pacto antiterrorista, firmado por los principales partidos políticos.

No obstante, y de acuerdo con las autoridades francesas, el refuerzo que se estaba llevando a cabo en las áreas limítrofes con motivo de la Eurocopa y que debía concluir el día 26, se mantendrá por el momento.

Además, las infraestructuras aeroportuarias, los lugares de gran afluencia de personas y los centros de veraneo verán aumentada su protección.

Fernández hizo estas manifestaciones después de que todos los servicios de inteligencia españoles acordaron de forma unánime la necesidad de dejar en cuatro el nivel de alerta, al no haber indicios de atentado inminente en España.

El ministro ofreció al gobierno galo toda la colaboración en materia policial "conforme lo demanden", tanto para reforzar la seguridad como en las investigaciones por la masacre de la víspera en Niza, que causó 84 muertos y más de un centenar de heridos, muchos en estado crítico.

Desde junio de 2015, luego de los ataques en Francia, Túnez y Kuwait, el nivel de alerta antiterrorista en España permanece en el cuatro (riesgo elevado), categoría que se mantuvo después de las embestidas yihadistas de noviembre en París y las de este año en Bruselas.

El nivel cinco (el máximo) se activa si los servicios de información e inteligencia detectan la inminencia de una agresión contra esta nación ibérica, y supone el despliegue de las fuerzas armadas en las calles.