Los virtuales rivales en las presidenciales de noviembre próximo en Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, tuvieron hoy reacciones antagónicas y reveladoras al reciente atentado en Niza, Francia.

El incendiario de Trump ni siquiera esperó por una reivindicación para declararle la guerra al grupo terrorista Estado Islámico, en tanto Clinton reclamó aúnar inteligencias para combatir a las organizaciones extremistas.

La reacción de los principales aspirantes a candidatos presidenciales resalta de nuevo las diferencias en sus eventuales políticas exteriores: Trump reclama una "mano dura" que solo engendraría más violencia, y Clinton apuesta a la inteligencia para acabar con el problema.

Bill O'Reilly, de FOX News, preguntó a Trump si le pediría al Congreso una declaración de guerra contra el Estado Islámico, y el magnate afirmó que lo haría, porque definitivamente había una guerra en curso, que venía de todas partes.

"En los viejos tiempos, tendrían uniformes y sabríamos a qué nos enfrentábamos. Estamos dejando entrar a gente en nuestro país sin tener idea de quiénes son, de dónde vienen, sin papeles", dijo Trump, en otro de sus habituales exabruptos xenófobos.

Interrogada al respecto, Clinton confirmó a Anderson Cooper, de CNN, que Estados Unidos estaba en guerra con los terroristas, pero advirtió que era una tipo de guerra muy diferente, la cual necesitaba más inteligencia que fuerza militar.

"Les encantaría arrastrar a Estados Unidos a una guerra terrestre en Siria, por eso me concentraría en trabajar con nuestros aliados para intensificar la lucha contra los ideólogos que avivan el jihadismo radical on-line", estimó la ex-secretaria de Estado.

"Estamos en guerra contra los yihadistas radicales que usan el Islam para reclutar y radicalizar a otros para llevar a cabo sus diabólicos objetivos", reiteró Clinton, quien se deslindó de la retórica anti-musulmana de Trump.