La algarabía y la fe cristiana se reencontraron la tarde de este martes en la Catedral Metropolitana de Managua, inundando los corazones y el ánimo de cientos de feligreses capitalinos que participaron en la tradicional e histórica subida de la Consagrada Imagen de la Sangre de Cristo.      

Fue un estallido de emociones, ver a todo el pueblo nicaragüense congregado en la Catedral de Managua, al recibir a la Sangre de Cristo, la cual retornó a su capilla esta tarde, tras celebrar diversas actividades en ocasión a su 378 años de haber llegado a este terruño.

¡Cristo Ayer, Cristo Hoy, Cristo Siempre!, gritaban las familias capitalinas, agitando sus miles de pañuelos de colores, llenas de alegría y con el espíritu pleno, recibiendo a la Sagrada Imagen, la cual celebró con el pueblo católico desde el pasado 2 hasta este el 12 de julio.

Custodiada por la Congregación de Damas y Caballeros de la Sangre de Cristo y el Cuerpo de Bomberos, la Imagen, fue acompañada hasta su santuario, donde gran cantidad de fieles oraron y le agradecieron los favores concedidos. 

“Es una bendición que tengamos con nosotros a esta venerada imagen; tan milagrosa, tan amorosa; podemos sentirla viva con nosotros. Ha limpiado nuestros pecados, y nos sigue amando”, sostuvo Ramón Cruz, poblador de Villa Venezuela.

“Celebramos el retorno de la imagen de Cristo, a su capilla. Donde le oramos a diario; y es por eso que tenemos a una patria bendecida, donde todos nos abrazamos con amor, nos toleramos, nos perdonamos, nos cuidamos unos a otros, como Cristo lo practicó”, dijo María Eduviges Rojas.

Previo a subir a su santuario, la hermosa imagen de la Sangre de Cristo, hizo un recorrido en el interior de la Catedral Metropolitana de Managua, acompañada de las oraciones de las familias nicaragüenses, quienes pidieron por las personas más humildes y por las personas que están enfermas en los hospitales.

Al llegar hasta su capilla, los capitalinos celebraron con aplausos, agitando sus pañuelos; los filarmónicos y el estallido de la pólvora, ambientaron ese bonito recibimiento a esta milagrosa Imagen de Cristo, quien derramó su sangre por nosotros en redención de nuestros pecados.