La agitación de los últimos días en dos de los volcanes más activos de Guatemala, el de Fuego y el Santiaguito, mantiene hoy a los especialistas atentos a cualquier nuevo movimiento en ambos conos.

Desde hace varias semanas la mira esta puesta en el Santiaguito, en el departamento occidental de Quetzaltenango, que no cesa de lanzar elevadas columnas de humo desde su cráter y hasta gran cantidad de cenizas en sus alrededores.

Sin embargo, este lunes la atención la acaparo en mayor medida el de Fuego, debido a más de una docena de explosiones por horas, entre débiles y moderada, que marcaron el comienzo de otro ciclo de actividad en ese coloso.

De enero a la fecha ese cono, situado 50 kilómetros al oeste de esta capital y a tres mil 763 metros de altura, transitó por 11 fases eruptivas, mientras que en 2015 registró un total de 14, acorde con informes de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

Guatemala es considerado un país de elevada sismisidad, por cuanto está asentado en una zona donde confluyen varias fallas tectónicas y cuenta como 33 volcanes, tres de ellos activos de manera permanente: el Santiaguito, el de Fuego y el Pacaya.