Al recorrer los espacios de recreación sana de la Avenida de Bolívar a Chávez se disfruta de la gastronomía y la cultura nicaragüense, todo en un mismo lugar, que al caer la tarde se convierte en el sitio predilecto de las familias nicaragüenses.

Quien ha visitado el Tiangue Hugo Chávez, sin duda ha disfrutado de las deliciosas güirilas, atoles, pozoles, guisos y cosa de horno, manjares elaborados por manos de mujeres emprendedoras y luchadoras.

“Vengo siempre que puedo porque acá aprovecho para comer güirilas y atoles que yo no puedo hacer y la verdad que las hacen súper ricas, no hay como la comida nica”, dijo Esther Maldonado.

Al realizar un recorrido por el Parque Luis Alfonso Velázquez Flores, lo primero que se viene a la mente de grandes y pequeños son los distintos juegos que en el lugar hay, uno de los más solicitados es el área de patinaje, un nuevo espacio en el que por solo 10 córdobas la hora podrán recorrer los 700 metros lineales.

“Cada vez que vengo a este parque está más lleno, se siente un ambiente bonito porque todos disfrutamos, sobre todo nuestros hijos quienes se van felices”, comentó Mercedes Aroliga, del barrio Altagracia.

Al seguir el recorrido, el Tiangue Monimbó y La Fe son paradas obligatorias para quienes quieren disfrutar de la gran diversidad danzaría que posee el país.

La señora Cony Flores, de “Creaciones Cony” tiene más de cinco años confeccionando ropa de algodón, dacron, para damas y caballeros, ropa suave, fresca y de buena calidad.

“He dado a conocer mi producto y es una entrada más para mí, yo vendo en mi casa en Masaya, pero todos los fines de semana me vengo al tiangue porque aquí ya he hecho clientas a quienes mi ropa les gusta”.

En estos mismos tiangues, se pueden adquirir hamacas, muebles, adornos de madera, de bambú, licores de frutas, bisutería, ropa y calzado de excelente calidad.

Si lo que desea es un ambiente más tranquilo y estar en contacto con la naturaleza, no deje de visitar el Paseo Xolotlán donde podrá disfrutar de la belleza imponente del lago Xolotlán y los pequeños cerros que se ven a lo largo.

“Hermosa es esta vista, nunca me imaginé que hicieran de este lugar algo tan bonito, las nuevas generaciones con las réplicas pueden conocer más de la vieja Managua y están bien acertadas porque estoy recordando cuando yo trabajaba por la cervecería y me trae bonitos recuerdos”, contó el señor Adolfo Espinoza.