Diferentes analistas coinciden en que el último sondeo de opinión de la Consultora M&R no hace más que reflejar que el único partido que responde a los intereses del pueblo es el Frente Sandinista, de tal forma que las elecciones de noviembre no harán más que dejar clara dicha confianza.

“La población cree mayoritariamente que este es el partido que tiene capacidad para gobernar y que es el partido que le va a ayudar a solucionar sus problemas que son el empleo, el costo de la vida, mejores condiciones humanas para vivir”, explica Adolfo Pastrán, director de Informe Pastrán, un medio que analiza la conyuntura política y económica de Nicaragua.

Esto contrasta con la percepción que tienen los nicaragüenses sobre los partidos políticos de oposición.

A criterio de Pastrán, la población lo que ve en los opositores es “una guerra interna” e “intestina”, donde "priman los ataques personales".

“No hay un plan de gobierno alternativo al Frente Sandinista, asegura.

La lectura que se hace de la última encuesta es que el Sandinismo ha hecho bien las cosas en los últimos diez años, de tal forma que la ciudadanía espera que durante los siguientes años lo haga aún mejor.

De acuerdo al analista político Cairo Amador, los buenos números del Gobierno Sandinista se ven reflejados en las políticas comerciales, en las inversiones y ante todo en las políticas sociales.

Amador señala que en eso es en lo que se fija el pueblo, aún cuando los opositores quieran descalificar unas elecciones que las saben desde ya perdidas.

“Es más fácil culpar al otro que reconocer sus propios errores. En general si las muestras te dicen que tenés más de un sesenta y tanto por ciento de voto favorable, no hay absolutamente ninguna razón por la que se empañe este proceso electoral, reflexiona, a la vez que destaca que el votante en Nicaragua no es pasivo sino que contrariamente se involucra en las elecciones.

Aunque los opositores siempre han apostado al voto oculto -aquel que no se ha se declara afín a ningún partido- para hacerle cara a la abrumadora supremacía del FSLN (un 65% de la intención de voto), los analistas son tajantes en que esa no es más que una utopía que se estrella con la realidad.

“Ese electorado independiente (oculto) también quiere trabajo, vivir en paz, estabilidad, solucionar los problemas de su familia, cosa que no lo ves en los partidos de oposición”, enfatiza Adolfo Pastrán.

Hay que recodar que el Presidente Daniel Ortega representa todo un fenómeno político regional. Contrario a otros líderes que con el pasar de los años se van desgastando, el mandatario nicaragüense más bien ha ido afianzándose hasta lograr niveles de popularidad sostenidos, que según M&R se ubican actualmente en el 81.7%.

“El capital político en América Latina es muy volátil, es una cosa que se vuelve efímera, y aquí (en Nicaragua) está usted ante un caso de una popularidad sostenida, valora el también analista político y ex Presidente de la Asamblea Nacional, Luis Humberto Guzmán.

Guzmán expresa que la encuesta, donde la inmensa mayoría asegura tener cédula, también echa por tierra la campaña de que se ha negado este documento a los opositores.

Las lecturas de los analistas plantean un panorama que poco a poco se va afianzando en Nicaragua: si en el 2011 el Frente obtuvo el 63% de los votos válidos, ahora las encuestas hablan que en noviembre podría llegar incluso a un 73%, es decir, 10 puntos porcentuales por encima.