A 30 años de cumplido el fallo histórico de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el que se condenaron las agresiones de Estados Unidos contra Nicaragua y los derechos humanos de sus habitantes, el gobierno de la mayor potencia económica del mundo sigue guardando silencio.

A criterio de muchos, se evidencia el doble discurso de la nación norteamericana, que presume ser fiel defensora de la democracia y la libertad en el mundo entero.

Triunfo histórico

El Padre Miguel d’Escoto Brockmann, ex presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas y ex canciller de Nicaragua, considera que este triunfo fue un hecho histórico, cuyo mayor logro es el “desenmascaramiento del imperio”.

“Nos vamos nosotros, que somos nada, un paisito chiquitito pero tremendamente respetado en el mundo, porque la grandeza está en la ética y no en el poder bruto”, señala.

El movimiento hecho por Estados Unidos entonces fue renunciar a la Jurisdicción Obligatoria de la Corte, tratado al que se debe estar suscrito para acudir a la CIJ.

Para el Padre d’Escoto, esta condición debería ser revocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, por lo que dentro de la propuesta de Nicaragua de una reinvención del organismo, se ha planteado tal situación como una de las principales.

“Vivir es luchar. Vivir significa estar en la lucha por la consolidación del reino de Dios en la Tierra. Nosotros teológicamente así diríamos, pero es por un mundo de justicia, de igualdad, de solidaridad, de compasión, de misericordia, de no violencia”, apunta.

Nicaragua, ejemplo de respeto a la norma internacional

Sin embargo, el religioso considera que Nicaragua se ha convertido en un ejemplo de respeto al orden jurídico internacional, por la voluntad política de acudir siempre a los cauces legales para resolver diferendos en materia internacional.

El sacerdote asegura que en la lucha de Nicaragua por la paz, se recurre siempre también a los mecanismos pacíficos.

“Si estás luchando contra la violencia tenés que luchar a favor del derecho, porque es por la razón y el derecho, o por la guerra; y por la guerra en realidad es una mala opción”, afirma.

Al respecto, refiere que es justamente eso lo que los pueblos del mundo reclaman: la preparación de un mundo en el que las nuevas generaciones no tengan que morir en guerras sin sentido.

Fallo con vigencia

El experto en derecho internacional, Doctor Manuel Madriz, sostiene que a pesar de que son treinta años del fallo histórico a nivel mundial, su vigencia continúa viva. Los argumentos de Nicaragua fueron clarísimos y fueron planteados en la manera correcta.

“Es un hito histórico esa sentencia, no sólo para Nicaragua, sino para el derecho internacional en su conjunto. La sentencia de la Corte Internacional de Justicia en el caso de Nicaragua y Estados Unidos es una sentencia que es citada muchísimo, muchísimo, en el desarrollo del derecho internacional”, explica.

Nicaragua planteó en un primer momento que el perjuicio recibido equivalía en esa época a unos 17,000 millones de dólares. Aunque la CIJ no determinó en su momento el monto de la indemnización que debía recibir nuestro país, este continúa siendo un tema pendiente de resolverse, mientras la deuda continúa vigente.