El estado de Virginia, Estados Unidos, inició hoy el largo camino a la recuperación tras sufrir las peores inundaciones en más de un siglo, que dejaron 24 muertos y la declaración de zona de desastre.

El presidente Barack Obama ordenó el envío de ayuda federal a los condados de Kanawha, Greenbrier y Nicholas, la cual incluirá garantías para alojamiento temporal, reparaciones y otros programas.

Las fuertes lluvias provocaron las riadas más mortíferas del año en Estados Unidos, pues superaron en ocho fallecidos a las inundaciones sufridas por Texas a inicios de mes.

Cientos de personas han sido rescatadas por equipos especializados de rastreo, que todavía buscan a desaparecidos y víctimas aisladas por los aguaceros que elevaron el caudal del río Elk a un nivel no reportado desde 1888.