Dinora Martínez es parte de un grupo de 41 nicaragüenses que este miércoles retornó a suelo pinolero luego de sufrir la pesadilla americana y ser deportados por el Gobierno de Estados Unidos.

Martínez es originaria de Chinandega y por periodo de 12 años estuvo viviendo en Estados Unidos, donde procreó tres hijos a los cuales en violación a sus derechos no le permitieron pelear su custodia, viéndose obligada a intentar regresar a suelo norteamericano para estar con sus pequeños.

Esta mujer nicaragüense relata la pesadilla que le ha tocado vivir en esa tierra que muchos toman como de “la esperanza y de los sueños”, sufriendo maltratos.

“No permitieron pelear la custodia de mis tres (y) para mí es muy difícil (porque) esa es la razón por la que volví a intentar, por mi hijos, no porque quiera vivir allá porque ya estoy harta, allá te tratan mal. Todo mundo lo ve bonito, pero no es como lo pintan. Si tú vieras cómo tratan a la gente allá, te humillan, te maltratan, incluso aunque no te agarren tienes que vivir con temores y nunca te sientes libre, declaró Martínez.

“Ha sido un trayecto difícil, muy doloroso el viaje, como lo tratan a uno allá no es color de rosa”, dijo uno de los compatriotas nicaragüenses mientras afirmaba que el sueño americano no es más que una pesadilla.

“Allá es duro, pero gracias a Dios ya estamos aquí en Nicaragua”, comentó Edwin Escalante al tiempo que señalaba que recién había ingresado a suelo estadounidense cuando fue detenido por migración y aislado en un centro de detención por más de un mes.

“Estuve dos meses en Estados Unidos, la pasé terrible, estuve encerrado, puro frío”, sostuvo un joven originario de San Juan de Limay.

Estos 41 hermanos nicaragüenses fueron recibidos en horas de la mañana en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino por autoridades de la Cancillería de la República, Migración, Policía Nacional y Ministerio de Salud en una fraternal bienvenida que también incluyó chequeo médico y apoyo económico para el retorno a su sitio de origen.