Las familias de los barrios de Managua participaron activamente la mañana de este martes en el Segundo Ejercicio Nacional de Protección y Salvaguarda de la vida con enfoque de Amenazas Múltiples.

La hipótesis fue de un terremoto de 7.2 grados con epicentro en el Pacífico, causando graves afectaciones principalmente en la capital.

En el barrio Candelaria, del Distrito I, se plantearon diversos escenarios como derrumbes, incendios y una fuerte lluvia.

Según Álvaro Trejos, Secretario Político del Distrito, gracias a las coordinaciones con el Sistema Nacional de Atención y Prevención de Desastres (SINAPRED) y el Consejo de Comunicación y Ciudadanía el ejercicio fue todo un éxito.

“Las familias salieron a como se les ha recomendado y como se les ha capacitado y lo importante de esto es que las familias sienten y miran la importancia de estar organizadas para salvaguardar la vida de ellos mismos y la familia”, comentó.

La Escuela Solidaridad, ubicada en el barrio costero fue evacuada oportunamente y diferentes instituciones como Bomberos, Cruz Roja, la Policía Nacional y la Defensa Civil de hicieron presentes para atender la emergencia.

“Es muy importante porque usted sabe que los profesores y los niños debemos estar preparados para una catástrofe que pueda haber más adelante”, sostuvo la profesora Mayra del Socorro Paniagua, profesora de sexto grado.

José Dávila manifestó que como habitante se siente más preparado para responder frente a emergencias.

“Estamos preparados para salir a cualquier momento de un desastre. La importancia es para tener conocimiento cómo se va a salir a la hora de un desastre, nos sirve de ayuda por cualquier cosa”, aseguró el hombre que habita en el lugar desde hace doce años.

A su vez Auralila Caballero, resaltó que estos ejercicios fomentan la cultura de precaución en las familias e invitan a ser más conscientes de los riesgos a los que se viven a diario.

“Hay personas como que están dormidas todavía, no se han levantado, como que no viven con la naturaleza y con esta enseñanza que le están haciendo ellos pueden aprender a vivir en su mundo que viven”, sostuvo la mujer que para el terremoto de 1972 tenía 13 meses de vida.