Cualquier vendedor de armas en EEUU sabe que un tiroteo masivo es una buena noticia para el negocio. Y más si es la mayor matanza en la historia del país. Lejos de temer una prohibición que limite las ventas de la industria, algo que Barack Obama ha intentado en numerosas ocasiones, se produce el efecto contrario: el miedo lleva a los estadounidenses a adquirir aún más armas de fuego para la "autodefensa". Y cada vez más mortíferas. La respuesta en las armerías a ese terror popular es el rifle de asalto AR-15, el alimento perfecto para generar futuros ciclos de violencia.

Llama la atención que en Estados Unidos un arma de guerra tan letal pueda comprarse en el supermercado de la esquina, pero es así. Florida tiene unas restricciones muy livianas con las armas de fuego en comparación con otros estados del país.

No hace falta una licencia especial. Sólo se requiere una revisión de antecedentes para comprar armas de fuego (y un periodo de espera de 72 horas para las pistolas de mano), una declaración que niegue antecedentes de enfermedad mental y violencia doméstica y tener más de 18 años. A veces resulta más difícil hacerse con una botella de vino. Puede comprarse a partir de 500 dólares en cualquier armería física o en internet. Se estima que ya se han vendido 1,5 millones de ejemplares en los últimos cinco años, según la cadena CNN.

El AR-15 hallado en la escena del crimen lo usan las tropas desplegadas en Irak y Afganistán para combatir a los talibán o al Estado Islámico. Se trata de un arma mortífera y precisa que en España es imposible de adquirir legalmente en su versión militar, pero que en Florida puede comprar cualquiera en muchos puntos de venta. Aunque es un fusil de asalto pensado para entornos bélicos, es el más comprado por los civiles. Muchos estadounidenses, en virtud de su Segunda Enmienda a la Constitución, desean tener en el salón de su casa el mismo armamento que sus uniformados despliegan en el frente. Puede alcanzar blancos de hasta 550 metros de distancia.

Después de las matanzas de la escuela primaria Sandy Hook en Newtown (Conecticut, julio de 2012), del cine de Aurora (Colorado, diciembre de 2012), y la de San Bernardino (diciembre de 2015), perpetradas todas con este arma, las ventas del AR-15 se multiplicaron en pocos días, ya que entre los compradores corrió el rumor, difundido por lobbies como la Asociación Nacional del Rifle, de que el Congreso finalmente prohibiría su adquisición. "La gente quiere tenerlo antes de que el Gobierno imponga alguna restricción. Quieren comprarlo todo. Hay cifras de ventas récord ahora mismo", decía entonces Chuck Nesby, del fabricante Nova Firearms. En su página web anunciaban: "Compre ahora antes de que Obama y Feinstein acaben con nuestros derechos".

Rifle AR-15

Con una precisión de tirador de élite, Omar Sediqqe Mateen, de 29 años, asesinó ayer a 50 personas e hirió de gravedad a otras 53. Lo hizo con dos armas, una pistola y un AR-15. Evidentemente, fue con esta última con la que provocó la mayor parte de víctimas. Si cada cargador posee 30 balas, que en modo automático se disparan en menos de un minuto, Mateen tuvo tiempo de cambiarlo al menos en cuatro ocasiones para poder matar y herir a más de 100.

No es un arma fácil de usar. El retroceso en el disparo para el modo automático es muy grande, y hace que el fusil se encabrite hacia arriba sin control. Sólo los tiradores expertos en este tipo de armas saben administrar la potencia de este artilugio. El mejor ejemplo lo pusieron los terroristas que irrumpieron en la revista Charlie Hebdo en enero de 2015. Los hermanos Kouachi dispararon con gran precisión y a distancia sus AK47, un arma similar, sobre un policía al salir de la redacción y lo remataron en movimiento. Habían recibido entrenamiento militar en Siria.

Otro asesino célebre que usó este arma fue John Allen, el francotirador del tarot en Washington, en el año 2002, cuando mató al menos a 10 personas de un certero disparo en la cabeza a gran distancia. Fue ejecutado por inyección letal en 2009.

Al contrario que el viejo rifle de asalto soviético, el Kalashnikov, con su característico cargador curvo, que es el preferido de grupos yihadistas, el AR-15 comenzó su andadura en la guerra de Vietnam en manos de los Marines y hoy es común en los ejércitos de la OTAN. El ultraderechista noruego Anders Breivik usó uno para cometer su matanza en la isla de Utoya en 2011. La empresa Colt, una de las más importantes junto a Smith & Wesson, Remington, Bushmaster o Marlin, la fabrica en masa y en diferentes versiones.

En internet pueden encontrarse cientos de AR-15 usadas en combate en Irak o Afganistán, lo que resulta aún más atractivo para los posibles compradores: un arma con memoria de guerra. Un comerciante de EEUU llegó a poner a la venta un modelo de AR-15 para soldados 'cruzados' que estaría destinado a los soldados que luchan contra el Estado Islámico. Lleva una cruz grabada en un lateral similar a las que portaban los caballeros templarios en la Edad Media y un versículo de la Biblia.

El objetivo era que los yihadistas no pudieran ni tocarla cuando cayera el militar que la empuña. No pasó lo mismo con los cientos de rifles de asalto del mismo modelo capturados a los iraquíes por el Estado Islámico en la toma de Mosul en 2015. Desde entonces, los terroristas usan en Irak y Siria tanques, lanzagranadas, misiles y armas de fuego 'Made in USA'.