Un recorrido por el Instituto San Sebastián, del Distrito II de Managua, da una idea de los verdaderos cambios que ha experimentado la educación en Nicaragua, tanto en infraestructura como en la calidad.

Al quedarse rezagado respecto a otros centros emblemáticos del país, hasta hace unos años este colegio capitalino era en cierta medida un verdadero caos: había pocos salones de clases y pupitres, y exceso de estudiantes; baños en mal estado; aulas sin ventanas; pasillos sucios; y todo lo que uno podría imaginarse producto del abandono.

Instituto San Sebastián

Hoy constituye un verdadero ejemplo y su imagen es la de un centro moderno donde el ánimo por estudiar es observable en cada uno de los alumnos.

Su directora, Francisca Cárcamo, explica que el instituto eran solamente unos cuantos pabellones con 19 salones. Actualmente se conserva esa infraestructura, pero lo representativo es un moderno edificio de dos pisos con 24 salones. Ahí caben 2 mil 793 alumnos, una cifra mucho mayor a los mal acomodados 1 mil 800 muchachos que albergaban las viejas aulas. A esto hay que agregar la innovación en la educación, al contarse con laboratorios de computación donde los estudiantes pueden hacer sus investigaciones y agilizar un poco más el proceso de aprendizaje.

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“Estos cambios se traducen en más niños en la escuela, más retención, más aprobación, más dignificación para el maestro”, subraya Cárcamo.

Este apoyo del Gobierno Sandinista también es manifiesto en el entusiasmo con que los estudiantes desarrollan sus actividades escolares.

Victoria del Carmen Herrera, estudiante de Quinto Año, asegura que toda su vida ha estudiado en el colegio, y que antes no era ni comparado a como ha quedado.

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“Prácticamente estaba destruido (...), los baños ya casi no servían, estaba todo rayado, no había ventanas, no había puertas en algunas secciones”, destaca.

“Todo eso ha cambiado”, manifiesta. “Por lo que hay más aulas ha aumentado el número de estudiantes”, agrega.

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Natalia Arroyo, también estudia Quinto Año, y al igual que Victoria ha cursado toda su primaria y secundaria en el San Sebastián.

Ella afirma que porque el colegio sea público eso no equivale a que la educación sea mala. En este sentido, expresa que existe el compromiso de los maestros y estudiantes de aprovechar las facilidades que les está dando el Gobierno para mejorar el rendimiento académico.

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“De qué nos sirve que haya buenos profesores si nosotros no ponemos nuestro aporte”, manifiesta. Natalia indica que la clave para lograrlo es dedicar más tiempo al estudio, hacer las tareas y poner atención a las clases.

Las aulas TIC vinieron a revolucionar la metodología educativa. Los estudiantes explican que para poder hacer las tareas o bien los maestros traían todo el material educativo o ellos debían ir a las bibliotecas, en las cuales generalmente no encontraban la información que buscaban.

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“Hay cosas que no salen en los libros, entonces simplemente lo buscábamos en Internet, señala Victoria, al explicar las ventajas que ahora tienen a mano.

Los estudiantes también hacen hincapié en que antes ellos ni siquiera tenían los libros de texto, cosa que ahora el gobierno sí les ha garantizado.

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