María Patricia Cajina Alemán (37 años) es madre y padre a la vez. A sus 37 años es madre adoptiva de un menor de 7 años a quien le da todo el amor, cuidados y cariño. Desde el Mercado Viejo o mercado de artesanías de Masaya, Cajina lucha día a día con el afán de la madre nicaragüense, abnegada y luchadora.

A las 7 de la mañana comienza su día cuando prepara al pequeño para que asista al segundo grado en una escuela pública.

María Patricia Cajina Alemán

"Me levanto desde temprano, atiendo a mi hijo y regreso a mi labor desde las 9 de la mañana hasta la 6 de la tarde, todos los días para ganarnos el pan de cada día. Mi hijo estudia, está en segundo grado", dice orgullosa.

En su negocio en el mercado de artesanías de Masaya, Cajina atiende una venta de artesanías. "Aquí atendemos a los turistas, vendemos artículos hechos en madera, barro, textil, cuero, variedades y puros. También hay artículos centroamericanos que los ponemos a exhibir", relata.

María Patricia Cajina Alemán

Ella lleva 16 años vendiendo en ese mercado, pues heredó el negocio de su papá y hasta la fecha lo ha visto crecer y diversificarse.

María Patricia se define ella misma como madre y padre a la vez. "Tengo un hijo y lucho todos los días con él, gracias a Dios me lo regaló y todos los días le agradezco a él... es un niño adoptado y gracias a Dios me dio la oportunidad. Fui madre pero Dios sabe porque me lo quitó a mis hijos, pero me regaló este niño que es un regalo de Dios", dice con alegría.

María Patricia Cajina Alemán

"Me siento muy feliz, sobre todo le doy gracias a Dios que me dio la dicha de sentir que es ser madre y todo aquel amor que quedó en mi, pues lo estoy poniendo con este hijo que Dios me regaló", agregó.

Patricia señala que todas las madres nicaragüenses son luchadoras, sobre todo cuando son madres y padres a la vez.

María Patricia Cajina Alemán

"Nosotras buscamos cómo luchar, sacando a nuestros hijos siempre adelante. Yo me siento con la dicha de esto que el Señor nos dio ser madres, salir adelante es una oportunidad que Dios nos da para educar a los hijos. Vemos que vivimos en una sociedad difícil hoy, pero con la ayuda de Dios podemos salir adelante para formar buenos ciudadanos", indicó.

Patricia es de esas madres que siempre están con una sonrisa en el rostro. Al ver las cámaras, grabadoras y micrófonos se alegró y destacó entre todos los vendedores.

María Patricia Cajina Alemán

Desde su pequeño tramo de venta de artesanías envió un saludo a todas las madres nicaragüenses, particularmente a todas las madres que trabajan en el mercado viejo de Masaya.