Carlos Ramiro Mejía, Director de Biodiversidad del MARENA, en Granada, acompañó el recorrido y al finalizar reportó que, aunque en menor cantidad, todavía se encuentran peces muertos sobre la playa. En su mayoría son de las especies Sandía, Machaca, Mojarras y Guabinas, señaló el experto.

Mejía confirmó que casi el 100% de los peces afectados son de menor tamaño y explicó que, durante su etapa de desarrollo, estos se mantienen en el fondo del lago, buscando alimentos y escapando de los depredadores.

El experto en biodiversidad indicó que el MARENA continúa a la espera de los análisis de calidad del agua que se realizan con muestras tomadas en la zona del Paso Malacatoya, para determinar si la muerte de los animales está asociada a la utilización de químicos en esa zona.

Sin embargo, aclaró que “no podemos decir ahorita cuál es la causa mientras no tengamos los estudios concluyentes de las muestras de agua  que se extrajeron”.

Por su parte el Viceministro del Marena, Roberto Araquistain, declaró al Programa En Vivo, que se transmite por Canal 4, que los resultados de los estudios estarán listos en los próximos 6 días.

El Viceministro no descartó que entre las posibles causas de la mortandad de peces este la utilización de químicos, pesticidas y fertilizantes, en las cosechas que han provocado un crecimiento de las algas que producen elementos nocivos que pueden causar la muerte de los peces.

Otra posible explicación es que en este tiempo los vientos alisios que mueven las olas y oxigenan el lago están calmos y eso influye en los niveles de oxigeno disueltos en el agua.

“En esta época que hay nubosidad, hay vientos y no hay movimientos en el lago, se reduce el contenido de oxigeno del lago, eso puede provocar cambios en la temperatura, cambios en la alcalinidad y acidez”, explicó.

Agregó también que otra respuesta al fenómeno podría ser que con los últimos eventos sísmicos que se han registrado en el fondo del lago, se hayan liberado bolsones de metano que estarían afectando la fauna marina.

Una cuarta hipótesis es que las aguas servidas de la ciudad de Granada que desembocan en el lago, las cuales transportan químicos, estén ocasionando la muerte de los peces. “La gente utiliza los cauces como botaderos de basura y como recipientes de aguas servidas domésticas e industriales. Esa agua pesada puede estar provocando el problema”, explicó.

Por su parte, los pobladores de la zona, aunque en algunos casos se mostraron incrédulos ante el fenómeno, vieron con buenos ojos que el Gobierno investigue la situación anómala que se presenta en el más importante cuerpo de agua del país.