La Cordillera de Dipilto y Jalapa es la más icónica de todas las que hay en Nicaragua por dos razones. La primera, por estar cubierta casi exclusivamente de pinos, y la segunda, por albergar entre sus cumbres al pico más alto del país: el Mogotón, una montaña de 2,106 metros sobre el nivel del mar.

Es muy pintoresca. De las bellas montañas bajan cristalinos ríos, y en los fértiles valles prosperan apacibles pueblos donde el campesino se dedica al cultivo de granos básicos, tabaco, hortalizas, a la cría de ganado en pequeña escala, e incluso a fabricar piezas de artesanía que por su calidad y técnica representan un tesoro para los coleccionistas.

Sonzapote, Jalapa, Nueva Segovia

Ese cúmulo de atractivos representa un importante potencial para desarrollar el ecoturismo. En el municipio de Jalapa, hay dos proyectos de este tipo muy importantes: Sonzapote y La Reforma. Estas no son más que dos fincas cuyos propietarios las han reforestado, aprovechado el agua del río para construir piscinas y creado un ambiente de comunión con la naturaleza.

Sonzapote tiene 40 hectáreas de extensión, y según Jesús Flores, representante del proyecto, no es más que “un balneario en medio del bosque”.

Sonzapote, Jalapa, Nueva Segovia

“La gente viene más que todo a un encuentro con el bosque porque hay bellezas naturales: la montaña, el pino, los árboles, el agua que es agua de montaña, los animales”, sostiene.

La finca ofrece tours a los alrededores, como también servicio de alojamiento y un centro de convenciones para cualquier tipo de eventos.

Centro La Reforma, en Jalapa

Por su parte, La Reforma es una finca de casi la misma extensión. Tiene 50 hectáreas, de las cuales 45 son bosques. Su dueño es Fidel González Flores y con recursos propios ha logrado construir piscinas, cabañas y senderos para los turistas, a quienes ofrece también el servicio de comida y bebida.

La artesanía de Mozonte

González señala que los pinos de la finca fueron plantados hace 12 años, de tal forma que hoy son un ejemplo del esfuerzo de recuperación de la naturaleza.

Centro La Reforma, en Jalapa

“Aquí tenemos bastante potencial (turístico). Podríamos decir que es una zona que está comenzando a explorarse, pero yo sé que tenemos potencial para ese rubro”, subraya.

Centro La Reforma, en Jalapa

La cordillera es propensa a incendios forestales, representando un verdadero desastre cada vez que ocurren. Por esta razón los propietarios de ambas fincas trabajan todo el año en evitarlos, y garantizando así que el bosque permanezca intacto.

La artesanía de Mozonte

La Meca de la producción tabacalera

En los últimos años se ha hablado mucho de Estelí como la Meca del tabaco nicaragüense. Pero si uno va a Nueva Segovia no es raro ponerse a pensar que si bien Estelí manufactura los mejores puros, es Jalapa quien los produce.

Cooperativa El Coyol, Nueva Segovia

Son decenas y decenas de parcelas pequeñas, medianas y grandes dedicadas a este cultivo. Si no fuera por el pino y el maíz, el tabaco sería el rubro de mayor importancia productiva en toda la zona.

Cooperativa El Coyol, Nueva Segovia

La Cooperativa El Coyol es una de las que apuesta anualmente a este cultivo. Dispone de 160 manzanas de tierra apta para el tabaco, el cual una vez cosechado se traslada hacia Estelí, donde se procesa.

Cooperativa El Coyol, Nueva Segovia

Ariel Chávez, su presidente, explica que ellos cultivan tabaco durante la época de verano, a través de sistemas de riego, pero que en invierno, los terrenos los dedican a la siembra de maíz, un cultivo que en Jalapa suele dar resultados no vistos en ninguna otra parte de Nicaragua.

La artesanía de Mozonte

Otra cosa que también llama la atención y no hay viajero que no se detenga a comprar algún recuerdo, son las artesanías de barro de Mozonte.

La artesanía de Mozonte

Por todos es conocida la artesanía de los Pueblos Blancos, en Masaya, y la de La Paz Centro, en León. Sin embargo, un encuentro con la que se hace en Mozonte da otra perspectiva de este arte. Es una técnica diferente, tonalidades diferentes, creaciones diferentes.

La artesanía de Mozonte

Por ejemplo en los Pueblos Blancos ya es muy difícil encontrar utensilios para el hogar como picheles, tazas, escudillas, platos o vajillas, mientras que en este pueblo segoviano no es nada raro, es parte del día a día. Y tal es la calidad, que según el artesano Anselmo López, estas piezas de barro pueden caer varias veces al piso sin que se rompan.

La artesanía de Mozonte

“Este trabajo se lo debo primeramente a Dios, que es el que nos da la salud a todos, pero el aprendizaje se lo debo a mi madre, ella sabía hacer esto. Ella me enseño”, afirma.

La artesanía de Mozonte

“Son piezas de que usted las puede tener tanto en la mesa como las puede tener en la pared o las puede tener de adorno en la sala”, manifiesta López, quien de sus 62 años de vida, 50 los ha dedicado al noble oficio de artesano. Su taller se llama “Tierra Fértil”. Se ubica en el kilómetro 135 de la carretera a Jalapa y aunque carente de lujos es por sí mismo un verdadero centro de arte.

La artesanía de Mozonte