El mandatario y la primera dama visitaron también el memorial que recuerda a las víctimas del atentado contra el Pentágono y el hospital militar Walter Reed, en Bethesda, estado de Maryland, donde compartieron con soldados heridos y sus familiares.

La sede original de ese centro hospitalario en Washington D.C. fue cerrada en agosto de 2011, tras varias denuncias de maltratos a los pacientes y condiciones precarias en la instalación, escándalo que provocó la renuncia de varios jefes militares y civiles del Departamento de Defensa.

En Nueva York, centenares de ciudadanos asistieron a una ceremonia en el sitio donde se elevaban las Torres Gemelas para recordar el undécimo aniversario de los atentados, los más sangrientos en la historia de Estados Unidos.

El vicepresidente Joseph Biden viajó a Shanksville, Pennsylvania, donde se estrelló el vuelo 93 de la aerolínea United Airlines, que los terroristas planificaban dirigir contra el Capitolio Nacional, sede del Congreso, o hacia la Casa Blanca.

Los directivos de las campañas de los demócratas y republicanos retiraron por un día sus anuncios políticos negativos, y ninguno de los dos candidatos presidenciales planeaba presentarse en actos abiertamente proselitistas.

Sin embargo, Obama aprovechó la conmemoración para realzar su imagen en medio de la batalla por la reelección presidencial.

Los ataques en Washington y Nueva York provocaron la muerte de dos mil 700 personas y fueron ejecutados por comandos terroristas de la red Al Qaeda. La administración de George W. Bush inició poco después la guerra contra Afganistán e Irak.

Al menos mil 987 soldados estadounidenses murieron en Afganistán y otros cuatro mil 500 en Irak, de acuerdo con el Pentágono.

Ambas contiendas ocasionaron la muerte a centenares de miles de civiles inocentes.