En el año 2007, los especialistas del Gobierno de los Estados Unidos tuvieron su primera sorpresa cuando un misil espacial disparado por China impactó contra un satélite muerto que se encontraba orbitando y generó miles de piezas de escombros que quedaron flotando en la órbita.

Tres años después, otro lanzamiento chino terminó de captar la atención del Pentágono y se comenzó a pensar en un nuevo frente de guerra: el espacio exterior.

El Departamento de Defensa estadounidense y las agencias de inteligencia decidieron gastar millones de dólares en la protección de sus satélites, lo que el general de la fuerza aérea John Hyten calificó de “la mayor inversión en el espacio”.

El Pentágono designó un “asesor espacial principal” con autoridad para coordinar acciones en el espacio en conjunto con el Departamento de Defensa.

“Hemos considerado al espacio como un santuario durante mucho tiempo. Por eso muchos de nuestros sistemas son grandes, costosos, enormemente capaces, pero muy vulnerables” dijo el subsecretario de defensa Robert O. Work.

Esa tecnología que le dio notables ventajas a los EEUU por sobre sus adversarios, ahora está desarrollada por Rusia y China a grandes escalas. El comandante Hyten aseguró que debe reconocer que “a pesar de los esfuerzos, un futuro conflicto puede comenzar, o extenderse, en el espacio”.

La idea principal es la de proteger de hostilidades a los satélites que giran alrededor de la Tierra y para estar al tanto de lo que posibles enemigos puedan perfeccionar. Es un hecho, afirman los encargados de esta operación, que los satélites de otras potencias se están volviendo más resistentes y difíciles de interceptar.

Mientras los EEUU se encontraban con todas sus fuerzas en operaciones antiterroristas en Irak y Afganistán, el Pentágono afirma que Rusia y China aprovecharon para desarrollar grandes capacidades de atacar a los EEUU en el espacio.

Además, esa tecnología es utilizada en el día a día de los ciudadanos en sus autos, comunicaciones por celulares, señales de televisión y sistemas bancarios, lo que demuestra el especial cuidado que se debe tener en la protección de esos satélites.