Los malos recuerdos, característicos de algunos trastornos como el estrés postraumático, son un lastre muy difícil de soportar para los individuos que lo sufren. Por eso sería perfecto poder borrarlos o desactivarlos y mejorar los recuerdos positivos. Pues bien, un equipo de investigadores de la Universidad Stony Brook (Nueva York) ha publicado un estudio en Neuron según el cual es posible sintonizar la memoria a voluntad a base de manipular los neurotransmisores implicados en el proceso memorístico. Concretamente, apuntaron a un neurotransmisor específico, la acetilcolina, una molécula que sirve de mensajero a nivel cerebral.

Todavía no se conocen al cien por cien todos los mecanismos implicados en la formación de los recuerdos, pero la hipótesis que tiene más peso actualmente es que los sentimientos se encuentran en la amígdala, un área cerebral relacionada con el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales como el miedo. La acetilcolina llegaría a la amígdala, donde un grupo de neuronas se encargarían de formar los recuerdos. Estas neuronas son las primeras que se ven afectadas en las etapas iniciales de la demencia y otros procesos de deterioro cognitivo, y también son las que activan y refuerzan los recuerdos emocionales.

“Los recuerdos de experiencias emocionalmente intensas, tanto negativas como positivas, son especialmente fuertes y duraderos. El objetivo de nuestra investigación es descubrir los mecanismos que engrandecen esos recuerdos”, según Lorna Role, profesora de Neurobiología y Comportamiento en el Instituto de Neurociencias de dicha universidad. Para conocer el funcionamiento de este tipo de neuronas, los investigadores activaron reacciones de miedo en ratones de laboratorio, ya que este sentimiento es uno de los que produce recuerdos más potentes. Lo hicieron mediante  un método que consiste en aplicar luz sobre neuronas modificadas genéticamente para que respondan al estímulo luminoso. Así consiguieron alterar los recuerdos a voluntad.

Este hallazgo podría llevar a crear ratones que carecieran de miedo mediante la manipulación de un único mensajero cerebral. A largo plazo, en humanos, si se impide la liberación de acetilcolina durante un recuerdo formado en base al miedo, sería posible evitar e incluso borrar los malos recuerdos en algunas enfermedades como el trastorno de estrés postraumático. Por el momento, las neuronas responsables de recibir al neurotransmisor son complicadas de estudiar, pues están conectadas con muchos otros tipos de neuronas y no son muy numerosas en el cerebro en comparación a otras. Por otro lado, la acetilcolina actúa de mensajera de diversos procesos y es esencial para la memoria en general. Este es un paso importante para lograr en el futuro el objetivo de borrar los malos recuerdos y afianzar los positivos.