El presidente Luis Guillermo Solís afirmó hoy que Costa Rica no es un país de acogida para personas indocumentadas y aseguró que el problema de los migrantes irregulares en la región no se agota con su envío a Estados Unidos.

"A propósito de algunas especulaciones que se han presentado en los últimos días de que el gobierno es lapso con ellos, quiero reiterar que Costa Rica no es un país de acogida para migrantes indocumentados", apuntó Solís en conferencia de prensa, tras el habitual Consejo de Gobierno de los martes.

La fuerza pública está instruida de que debe detener y pasar a la atención de la Dirección General de Migración a aquellos migrantes o personas que sean capturadas en territorio nacional sin la documentación correspondiente, las cuales serán procesadas en los centros abiertos con ese fin, indicó el mandatario.

Destacó que si bien es cierta la imposibilidad de garantizar que no entre ni un solo migrante al territorio costarricense, porque no tenemos cómo asegurar que ello no ocurra, lo cierto es que todas las medidas y todos los protocolos de atención a los migrantes están siendo seguidos escrupulosamente por las instituciones.

Interrogado sobre la decisión de Panamá de cerrar sus fronteras a los migrantes irregulares, Solís respondió que "este es un problema que no se agota en un acto, como no se agotó cuando enviamos a los migrantes (cubanos) que estaban en Costa Rica a Estados Unidos".

Tampoco se agota ahora que Panamá tomó una decisión similar con el concurso del gobierno de México, al que hay que continuar agradeciéndole su disposición para apoyarnos en este esfuerzo, precisó el presidente tico y agregó que esos migrantes continúan acumulándose en Colombia y Ecuador.

Como ya no hay forma de garantizar su paso por la región, pues lo lógico es que los países hagan lo que tienen que hacer y eso pasa por cerrar sus fronteras a estos flujos migratorios, aseveró Solís.

"Panamá hace lo que tiene que hacer, y el gobierno colombiano tendrá que tomar sus propias decisiones. En esto no puedo opinar en nombre de los gobiernos hermanos del sur. Me hago responsable de lo que hemos resuelto en Costa Rica", refirió en referencia a la postura de su gobierno de cerrar fronteras desde diciembre pasado.

La posibilidad de seguir recibiendo migrantes cubanos o de otras nacionalidades es imposible, por un asunto material y de condiciones del país, sostuvo el mandatario.