Tanto en el deporte como en la vida, lo importante es siempre aprovechar las oportunidades. La joven Anielka Palma, miembro de la selección nacional de Goalball de Nicaragua, tiene muy claro que la perseverancia y la dedicación deben ser siempre los motores en la vida.

Palma, con discapacidad visual, ha sido tres veces campeona nacional, y dos veces campeones en Codicader y según ella, su mayor logro fue representar a Nicaragua en agosto 2015, durante los juegos Para-panamericanos en Toronto, Canadá.

Movida por el deporte

Su motivación siempre ha sido los atletas que la han precedido y con los que hoy comparte las canchas, disfrutando sin restricciones del deporte.

A los once años inició la práctica profesional del deporte. Recuerda que al ingresar estuvo sentada en la banca.

“Yo quería estar ahí, yo quería jugar, yo quería jugar, yo quería jugar… Eso me motivó, las ganas de estar en la cancha, las ganas de sentir la adrenalina, las ganas de estar con mis compañeros, mis amigas, mis amigos”, precisa.

En ese sentido, destaca la superación como persona que ha venido alcanzando durante el tiempo que ha practicado Goalball, así como los buenos amigos que ha logrado.

“Las personas que me enseñaron a ser quien soy. Las personas que me dieron grandes lecciones de vida, de que sí se puede en esta vida, sí se puede superar a pesar de cualquier discapacidad y cualquier problema”, manifiesta contenta de todas las enseñanzas.

Esta idea se reforzó más luego de vivir de cerca la experiencia de un amigo y compañero de juegos que a pesar de que ha partido de este plano de vida, disfrutó al máximo todas las oportunidades.

“Es tan rápido irse, tan rápido morirse… eso me dejó una lección de vida porque era una persona que tenía leucemia. Era un niño de doce años que quedó ciego, de repente quedó ciego, de repente con leucemia y llegó al colegio tan alegre, tan feliz jugando Goalball… Esa persona me enseñó que sí se puede”, recuerda.

Nunca es tarde para empezar

Palma envía un mensaje claro a todas las personas, tengan o no discapacidades. Para ella nunca es tarde para empezar, se puede aprender de los errores y que siempre se tiene que sacar el máximo provecho de lo que se tiene.

“Si yo puedo ellos también. Todos por igual podemos, porque no importa; el que no tiene sus ojos tiene sus manos, sus oídos y los que no tienen sus piernas tienen sus brazos, tienen muchas cosas, los que no tienen su voz tienen lo demás y así… todos podemos”, comenta.

Entre las metas de esta joven está llegar a ser una profesional consumada del Goalball, pero también de su otra pasión: El masaje terapéutico.

Sin embargo, espera nunca perder el rumbo del deporte que le ha ganado tanto en la vida y le gustaría seguir, si no como atleta, como preparadora física o terapeuta, pero siempre vinculada y apoyando esta pasión.