La orquesta sinfónica del teatro Mariinsky de San Petersburgo ofreció hoy un concierto en el histórico anfiteatro de la ciudad siria de Palmira, la cual estuvo ocupada durante casi un año, hasta marzo pasado, por la organización terrorista Estado Islámico, que destruyó varios edificios emblemáticos.

"Una oración por Palmira. La música hace revivir las antiguas murallas", se titula el concierto que se celebró bajo la batuta de Valeri Guerguiev, director también de la orquesta Sinfónica de Londres y la Filarmónica de Múnich.

Situado al nordeste de Damasco, en el desierto de Siria, el oasis de Palmira alberga las ruinas monumentales de una gran ciudad que fue uno de los centros culturales más importantes de la Antigüedad, sometida a la influencia de diversas civilizaciones.

Pese a la ocupación terrorista por casi un año, Palmira "conserva gran parte de su integridad y autenticidad", según concluyeron expertos de la Unesco, que a fines abril pasado visitaron los restos arqueológicos.

"Las personalidades de la cultura manifiestan su rechazo a la violencia, al terrorismo, que también es destructivo con el legado histórico de la humanidad", dijo a la agencia RIA Nóvosti el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al comentar la iniciativa del concierto en el anfiteatro de Palmira.