Habrá final española, otra vez. Como en 2014, Real Madrid y Atlético de Madrid se volverán a ver las caras, el sábado 28 de mayo en Milán. El marengue consiguió el pasaje al partido definitorio tras vencer 1-0 al Manchester City en un partido chato, con pocas situaciones de gol, en el que el equipo inglés nunca pudo encontrarle la vuelta y los de Zidane aprovecharon su fuego ofensivo, aunque sea en cuentagotas.

El 0-0 en el choque de ida en Manchester le daba al partido revancha un condimento interesante. Porque el Real Madrid tenía la obligación de salir a buscarlo pero sin la necesidad imperiosa de marcar rápido. Y porque los ingleses sabían que un gol de visitante podía ser el pasaje a la final.

Así arrancó el choque en España. Se medían sin atacarse, como en el boxeo. Al comienzo, la pelota era del equipo de Manuel Pellegrini, que tocaba para los costados y miraba cómo el Real lo esperaba en su campo, listo para salir lanzado, con Cristiano Ronaldo, Bale o Isco.

Había una clara diferencia de velocidades. Con el ritmo planchado, el que dominaba era el City, pero cuando el Madrid podía acelerar era punzante. Así se puso en ventaja a los 19 minutos, sin haber hecho mucho por merecerlo. Carvajal trepó por derecha, extendió para Bale, que desbordó y sacó un centro fuerte, venenoso. La pelota se desvió en Fernando y se coló en el ángulo de Joe Hart para el 1-0.

Con la ventaja, el conjunto de Zidane empezó a manejar los tiempos más tranquilo. Y ahí sí pudo ponerle argumentos a la victoria. De la mano de ToniKross, de gran desempeño, manejando los hilos en el medio. Y con el trabajo siempre puntual de Marcelo, pasando por la banda izquierda. El brasileño tuvo el segundo pero su remate salió alto.

El City no encontraba el rumbo. Le faltaba sorpresa cuando cruzaba a campo contrario y apostaba demasiado a los bochazos para Agüero, que estaba impreciso. Con De Bruyne sin participación, la única chance llegó sobre el cierre del primer tiempo con un buen derechazo desde afuera de Fernandinho que pegó en el palo.

En el segundo tiempo se mantuvo el mismo trámite. El City lucía demasiado pasivo, quieto, como si estuviera esperando el momento justo para quemar las naves. Del otro lado, como suele ocurrir con el Real Madrid, fueron ráfagas. En 5 minutos casi convierte en tres ocasiones: primero con un remate de Cristiano que se desvió y salió pegado al poste; después con un cabezazo de Bale que pegó en el travesaño y por último en un mano a mano que Modric no alcanzó a definir ante la buena salida del arquero.

El tiempo se diluyó y el City quedó eliminado sin jugársela. Apenas un remate del Kun Agüero en el final que salió arriba del angulo. Se va de la Champions con gusto a poco. Sin terminar de poner nervioso al Real Madrid. Con toques intrascendentes. Sin cambiar de ritmo. Todo es festejo en Madrid, que reeditará la final de 2014 entre el Atlético y el Real. No fue un gran partido del equipo merengue, pero con sus habituales ráfagas le alcanzó ante un equipo apático.