Cerveza rubia, negra, blanca, afrutada, doble, epicée, de estilo alemán, de estilo belga. Posiblemente se trate de una de las bebidas más popularizadas en el mundo. Así y todo, una joven entusiasta de California desarrolló una versión, por lo menos exótica, del trago a base de malta: una cerveza hecha con insectos.

Melanie Pierce, una apasionada de la coctelería, inventó la llamada Beetlegeist, que cuenta con la particularidad de estar fabricada a base de cochinillas. Más precisamente se trata de la variedad Dactylopius Coccus, que se utilizó durante siglos para colorantes naturales, especialmente en el ámbito de la industria textil.

¿Cómo esos bichos forman parte de la elaboración? Se cosechan del nopal y luego se los tritura para poder crear el pigmento, carmín. Eso permite que la cerveza tenga una tonalidad negra y con espuma rosa.

“Siempre quise hacer cerveza de color rosa. Es un color que me acompañó desde que era muy chiquita y que yo nunca abandoné. Hacer una cerveza así me pareció una idea original y que mantiene la línea de lo que vengo haciendo en el último tiempo”, explicó Pierce.

La joven de 34 años se convirtió en una especie de “dueña” de las cervezas rosadas en el sur de California. Ya elaboró versiones a base de granada, frutillas o frambuesas. Para su última producción, se enfocó exclusivamente en una cerveza “stout” (negra), ligera en cuerpo y en alcohol y con un sabor bien lipidoso.

Respecto a las propias cochinillas, la creadora aclaró que no se utiliza todo el cuerpo de los insectos. “No hay patas ni antenas, solo el tórax. Cuando probé los bichos estaba muy nerviosa porque tienen un gusto amargo, metálico, todo junto. Cuando los comí, los escupí y vi que mis dedos tenían un color rojo brillante instantáneo. Ahí me di cuenta de que eran el ingrediente perfecto”, detalló.

Pierce utilizó entre 50 y 100 gramos de cochinillas, que fueron molidas y sumergidas en alcohol para poder extraer el color.

La cerveza Beetlegeist fue presentada en el The Brewbies Fest, un festival anual de cerveza en San Diego. En el certamen, la bebida fue catalogada como “no vegana” por matar insectos.