Cuando semanas atrás Perla Calero decidió enviarle una carta a la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Compañera Rosario Murillo, exponiéndole el drama que le estaba tocando vivir a ella y a su hijo de 7 años de edad con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), era porque ya no soportaba ver cómo su pequeño era discriminado tanto por maestros, padres de familia y compañeros de clases.

Ella es oriunda de Masaya y señala que son todo un cúmulo de cosas que con el pasar de los años fueron llenándola de dolor y de angustia, siendo quizá la gota que derramó el vaso cuando a principios de este año matriculó al niño en un colegio privado, y luego de apenas cuatro días, la directora del centro le llamó y le dijo que debía retirarlo porque no podían tratar con él.

“El drama mío ha sido al ver cómo mi hijo ha sido discriminado, al ver cómo mi hijo llegaba todos los días llorando, que le metían el pie, que le metían un lápiz en el ojito, que no querían jugar con él, al ver cómo mi hijo no sonreía, al ver que a mi hijo no lo invitaban a una piñata, al ver cómo mi hijo no era aceptado por sus compañeritos”, manifiesta,  poco antes de exponer su caso durante el II Congreso de Educación Especial organizado por el Gobierno Sandinista en aras de lograr una mayor inclusión de miles de niños y adolescentes que presentan esta condición u otras de mayor complejidad.

Esta exposición, dada ante otros padres de familia, docentes y asesores pedagógicos, es de cierta manera una respuesta que da el Gobierno, a través del Ministerio de Educación (Mined), a sus planteamientos y un compromiso que está asumiendo el Estado a no dejarla sola en un drama que seguramente otras madres también están padeciendo.

Calero también es madre de una niña de 11 años, quien sabe idiomas, música y pinta, por lo que al ver la condición especial de su hijo menor no se dio por vencida y empezó a buscar psicólogos y psiquiatras para conocer mejor el tema y poder brindar todo el apoyo que él requiere.

El drama de una madre cuyo hijo padece Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

Discriminación vs inclusión

Ella afirma que en algunos colegios privados hay una abierta discriminación, mientras que en los públicos viene sobre todo por parte de los padres de familia.

El caso del colegio privado es algo preocupante, si se toman en cuenta los argumentos usados por las autoridades para negarle la educación al hijo de Calero.

“La directora me dijo que no podía con un niño así, que no iban a arriesgar el prestigio del centro, que tenía que proteger al resto de los niños”, lamenta.

“Fue ahí donde recurrí y me amparé bajo las leyes de este país y me fui a un colegio público, y es donde le están dando la respuesta que no dio el colegio privado”, enfatizó.

Sin embargo, dentro de todo este drama ha habido ángeles que le han dado una mano para sobrellevar la situación. En la escuela salesiana, del primero al tercer nivel de preescolar, logró toparse con el amor, la comprensión y la solidaridad de las maestras, siendo una de éstas la que le exhortó a que buscara ayuda profesional.

El drama de una madre cuyo hijo padece Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

Un muro que puede ser derribado

Tan difícil ha sido lidiar con todo esto, que esta joven madre el año pasado decidió por un tiempo dejar de trabajar para entregarse enteramente a lograr la integración de su hijo.

“No es un problema, es una condición, es algo que se presenta normalmente en todos los niños. Hay niños que tiene TDA pero son calmaditos e igual no prestan atención; hay niños que tienen TDA combinada con hiperactividad, que es el caso de mi hijo y no puede estar quieto, pero es algo normal”, dice, destacando que el muro con el que se ha encontrado es que los maestros no saben cómo tratar a este tipo de niños.

“Eso es lo que tenemos que mejorar ahorita en nuestro país”, indica.

Calero espera que el apoyo que hoy el Gobierno está dando a su hijo sea extensivo a nivel nacional.

El drama de una madre cuyo hijo padece Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

El correo que espera logre ese cambio

Refiere que luego de haber enviado la carta a Rosario, no esperaba una respuesta tan inmediata por parte de la Presidencia de la República, llegando incluso a creer que era una broma.

“El correo lo conseguí con mi papá, que en paz descanse, y me dijo: este correo te lo doy, pero sólo cuando sintás que es sumamente necesario molestar a la Compañera usted le llama”, recuerda.

Para ella su lucha no ha terminado en lo más mínimo. Dice que continuará su campaña, concientizando a la gente de que no deben temer a este trastorno, ya que los niños que lo padecen no tienen ningún retardo, sino que hay que usar técnicas diferentes para poderlos incluir dentro de los salones de clases.