Aún y con el dolor de las muertes por dengue, y las graves secuelas del chikungunya y el zika, muchas familias se muestran renuentes a que los brigadistas del Ministerio de Salud (Minsa) ingresen en sus viviendas para realizar la fumigación.

Eso fue evidente este martes en el barrio Tierra Prometida, Distrito III de Managua, donde varias casas se negaron a permitir la entrada de los brigadistas.

Las excusas iban desde el clásico “eso de la fumigación no sirve para nada” hasta el temor a permitir la entrada a desconocidos. Y aunque la gran mayoría del barrio no tuvo problema con el trabajo realizado por los fumigadores, si es preocupante ver cómo por un reducido número de personas no se logra una mayor eficacia en la lucha antiepidémica.

El doctor Alejandro Ortiz, del Centro de Salud Edgar Lang, explicó que la fumigación tiene como objetivo cortar el ciclo evolutivo del mosquito adulto, de ahí lo importante que la población abra las puertas de sus viviendas.

“Nosotros pedimos a la población que permita entrar a los brigadistas, señaló Ortiz, quien insistió además en que el peso de la lucha recae en la ciudadanía, la cual debe mantener limpios y libres sus hogares de cualquier depósito de agua donde se pueda reproducir el zancudo.

Manuel Espinoza, es jefe de la brigada que intervino este martes en Tierra Prometida. El explicó que la negativa de las familias se da al inicio de la jornada, pero que cuando ellos ya han avanzado a otras casas es cuando finalmente acceden.

“Después cuando nosotros venimos de regreso nos llaman para que se fumigue, manifestó.

Espinoza expresó que eso es un atraso en la labor que realizan, pero que aún así siempre acceden porque forma parte del servicio que se brinda la ciudadanía.