Desde el banquillo de los acusados Álvaro Montealegre y Hugo Paguagua escuchan atentos y sin inmutarse, los testimonios de las víctimas que narran cómo fueron engañadas y perdieron grandes sumas de dinero que entregaron a la sociedad International Investment and Financial Services.

En cada testimonio la palabra "confianza" suena repetidas veces. Según los relatos de las víctimas, los acusados abusaron de la confianza y utilizaron el prestigio que ambos gozaban en el ámbito empresarial para cometer los ilícitos.

En la continuación del juicio oral y público que se lleva en el Juzgado Séptimo de Juicio, a cargo del juez Octavio Rothschuh, las víctimas en calidad de testigos declararon cómo fueron convencidas para adquirir certificados de inversión con rendimientos entre el 7.5 y 8% anual.

Con lujo de detalles, las víctimas relataron las llamadas, las reuniones o encuentros que sostenían con el acusado Hugo Paguaga en el 7mo piso del edificio Invercasa, lugar donde entre otros negocios de Álvaro Montealegre funcionaba también la sociedad que conformó con Hugo Paguaga y Roberto Bendaña, para defraudar a decenas de personas, particularmente mayores de edad.

Ante el Juez declararon las víctimas René José Chamorro Martínez quien fue estafado por 75 mil dólares; Maria Celia Chamorro por 150 mil dólares; Alicia María Moncada por 22 mil dólares; Ramón Lobo Moncada por 90 mil dólares; y don Alberto Eva por 800 mil dólares.

También declararon los testigos Jorge Huáscar Bengoechea y su esposa Vilma Eva Cantón, hija del señor Alberto Eva, uno de los más perjudicados por la estafa agravada.

En su testimonio Bengoechea dijo que a la fecha su suegro no ha logrado recuperar ni un centavo de los 800 mil dólares depositados en la empresa International Investment and Financial Services.

"Fuimos totalmente engañados, porque esto fue planeado a todas luces. Si usted analiza a los clientes que tiene esta empresa son señores que han trabajado toda su vida, de la tercera edad, y que es fácil manipularlos. Yo creo que la apuesta de estos señores era: démosle mazo, que se mueran, nos quedamos con el dinero y no pasaba nada", indicó.

Por su parte Vilma Evan afirmó que todo el patrimonio de su papá estaba invertido en los certificados de depósito. Además, comentó que la odisea que ha vivido su padre le ha dejado secuelas graves en su salud, considerando que se trata de un señor que supera los 80 años de edad.

Ha sido un infierno y una catástrofe

Con mucha dificultad para caminar y para escuchar, el señor Alberto Eva, de 82 años, relató que los 800 mil dólares que el depositó en International Investment and Financial Services, representan toda una vida de trabajo.

En su testimonio explicó que él decidió depositar su dinero en la sociedad de Álvaro Montealegre y compañía porque necesitaba recibir mejores intereses, debido a que su estado de salud deteriorado requería mayores recursos para tratarse en el extranjero.

"Yo estuve enfermo y yo necesitaba más dinero para mi curación, entonces le dije a mi yerno que me buscará a alguien (que me diera) intereses más altos para poder curarme, irme a los Estados Unidos. Por eso fui a Invercasa con él, ahí fue donde conocí a Hugo e hice la primera transacción de 250 mil dólares en agosto del 2010", relató.

Agregó que en octubre del 2010 realizó otro depósito de 100 mil dólares y posteriormente en el 2011 realizó dos depósitos más por las cantidades de 200 mil y 250 mil dólares.

"En total son 800 mil dólares que me han costado toda mi vida de trabajo", dijo con pesadumbre don Alberto Evan.

"Yo dejé de tener todas esas cosas, carro, muebles, televisores, porque no podía mantener una casa, no podía mantener mi medicina (...) y eso para mí ha sido un calvario, un desasosiego en mi vida, esto me ha enfermado más al saber cómo voy a hacer mañana para pagar todas esas cosas, pero Dios es grande, Dios me ha ayudado", dijo conmocionado don Evan.

"Para mí ha sido un infierno, para mí ha sido una catástrofe porque no tenía cómo pagar mi medicina, cómo comer, cómo mantener una casa y tuve que quitar chófer, vender carro, quitar celador, quitar el jardinero, vender mi mesa de billar, televisor, tocador... en fin, mi casa ya está vacía pero sigo luchando en esta vida para que me devuelvan mi dinero, que yo con todo el amor les entregue porque creí que eran honrados, que eran honestos y me resultó todo lo contrario", dijo con voz fuerte.

Don Alberto Evan reconoció a los acusados Hugo Paguaga y Álvaro Baltodano ante el juez. "Cómo no me voy a acordar si fueron los que me destrozaron mi vida... cómo no los voy a recordar. ¡Ahí está el ladrón! ¡Ahí está el ladrón y aquí está el otro! Éste sobre todo (señala a Hugo Paguaga) fue el que me engañó, este hombre fue. Con subterfugios con mentiras me quitaron todo mi dinero", afirmó.

Con el permiso del Juez, don Alberto dirigió sus palabras al acusado Álvaro Montealegre.

"Álvaro si aún creés en Dios, pídele perdón por haber profanado, ensuciado, enlodado el nombre, el apellido, perdón.... el apellido de tu padre, el ilustre apellido de tu padre Montealegre Callejas. Recapacita, devuelve el dinero a cada uno de nosotros para que, si alguna vez alguno de nosotros muere, como yo me siento bastante mal de salud, que tu castigo y tú pena va a ser mayor Álvaro... recapacita hijo todavía es tiempo", finalizó.