Los poderosos terremotos que sacudieron la prefectura de Kumamoto, en Japón, desde el pasado jueves, impactaron a la población de esta nación asiática, pero no sorprendieron a los especialistas en fenómenos sísmicos.

El jueves, un terremoto de magnitud 6.5, según los sismógrafos japoneses, sorprendió a los habitantes de la isla. Posteriormente, otro fuerte movimiento de 7.3 (7.0 según la USGS) volvió a estremecer la tierra y dejó decenas de muertos y miles de heridos.

Para el profesor Yasuhiro Suzuki, de la Universidad de Nagoya, el temblor de 6.5 fue relativamente pequeño considerando el potencial destructivo que tiene el sistema de fallas Futagawa-Hinagu, donde se originó.

Suzuki dijo que dado el tamaño de la falla, los expertos esperaban terremotos más grandes.

“La falla es tan grande, que los especialistas afirman que pueden desencadenar terremotos de hasta 8 grados de magnitud”, dijo Suzuki en declaraciones a The Japan Times.

Este sistema comprende las fallas Futagawa y Hinagu, que juntas alcanzan una extensión de 101 kilómetros.

Suzuki advierte que más terremotos pueden seguir presentándose en Kumamoto y las áreas cercanas, tal y como ha sucedido en las horas recientes.

“Algunas partes de la falla fueron afectadas, pero más terremotos pueden ocurrir, dado que otras partes (de esta falla) no se movieron esta vez”, agregó.

Hasta las primeras horas de este sábado, al menos 252 sismos se han sentido desde el primero de 6.5 grados el pasado jueves.

Por su parte, Hideki Shimamura, profesor de la Universidad Musashino Gakuin, apuntó que la escasa profundidad del hipocentro sísmico y la ramificación del sistema fallas, es la razón de presentarse tantas réplicas.

Para hacer una idea, la profundidad del primer terremoto, de 6.5, fue de tan sólo 11 kilómetros de profundidad, mientras que para el segundo, de 7.3, el hipocentro se ubicó a 12 kilómetros.

“Lo mismo ocurrió durante el terremoto de 2004, que se originó a poca profundidad”, dijo Shimamura. “Si la profundidad rondara los 100 kilómetros, no ocurrirían tantas réplicas”.

Técnicamente, los terremotos se producen no sólo en la "región de Kumamoto" en el sur de la prefectura de Kumamoto, sino también en la región de Aso, en el norte de Kumamoto, y en la Prefectura de Oita.

La especialistas japoneses han concluido que los temblores de Kumamoto son diferentes de los de Aso y Oita, agregando que nunca se había visto que una serie de terremotos se produjesen en una región tan amplia.

Además, Manabu Takahashi, profesor de Universidad Ritsumeikan, señaló que la cadena de sismos podrían ser precursores de otros que se podrían dar en otras regiones.

El Monte Aso, que tuvo una pequeña erupción tras el sismo de 7.3, se asienta en la llamada “Línea tectónica media japonesa”, el sistema de fallas más largo de Japón, que se extiende desde la prefectura de Nagano a la región de Kyushu.

La línea se extiende a través de Nagano, Shizuoka, Aichi y las prefecturas de Wakayama, así como la región de Shikoku e Ise Shima, en la prefectura de Mie, donde se llevará a cabo la cumbre del G7 el próximo mes.

"En el peor de los casos, es posible que ocurran terremotos similares en esas áreas, incluso con origen en la fosa de Nakai, dijo Takahashi.

La fosa de Nankai es una zona de subducción situada próxima a la costa sudeste de Japón. Fue el epicentro de los poderosos terremotos de Tonankai, en 1944, y Nankaido, en 1946, ambos superiores a los 8 grados de magnitud.