Un conjunto de científicos de la Universidad de Binghamton en Nueva York ha desarrollado unos paneles solares biológicos que generan electricidad gracias a las bacterias que contienen.

Para la fabricación del prototipo, los investigadores han conectado nueve células solares biológicas, creando un panel bio-solar. Los materiales del ánodo y el cátodo (los terminales positivo y negativo) de cada una de las células han sido sustituidos por una única cámara elaborada a base de microfluidos en miniatura que contiene las bacterias.

El equipo se ha basado en las investigaciones de las cianobacterias, un tipo de microorganismo que se puede encontrar en multitud de hábitats terrestres y acuáticos del planeta. Cuentan con interesantes propiedades que las convierten en una fuente de energía limpia y sostenible.

“Una vez que nuestro panal bio-solar esté disponible, podría convertirse en una fuente de alimentación permanente para el suministro de energía a largo plazo”, explica Sean Choi, uno de los miembros del equipo. “Se podría utilizar para los sistemas de telemetría pequeños e inalámbricos, así como para sensores que se encuentran en lugares remotos donde la sustitución de la batería no es práctica”.

La potencia que es capaz de generar este panel solar biológico es todavía muy inferior a la que se puede obtener con un panel solar tradicional, por lo que los investigadores tienen que continuar trabajando en su optimización.