La frase "Cada 11 tiene tiene su 13", inscrita en el refranero del venezolano, rememora hoy la resurrección popular que devolvió al presidente Hugo Chávez (1954-2013) a Miraflores, tras frustrar el golpe de Estado de 2002.

Los autores de aquella asonada, la más mediática de todas en el continente, no calcularon la respuesta de sectores humildes que bajaron desde los cerros para demandar y lograr en apenas 47 horas que le devolvieran a su Chávez, el líder de la Revolución bolivariana.

Catorce años después, el actual jefe de Estado, Nicolás Maduro, impulsa otra resurrección, pero ante complejas situaciones económicas y no menos violentos planes golpistas de una oligarquía contraria a un proceso transformaciones que apunta a mayores beneficios para el pueblo.

De acuerdo con el mandatario. en la nueva cruzada, la Asamblea Nacional, donde es mayoría una alianza opositora al Gobierno, se convierte en uno de los escenarios más intensos, en el que diputados del Gran Polo Patriótico rebaten iniciativas dirigidas a retrotraer al país a las esencias neoliberales de la IV República ( 1958-199).

Ante esa otra arremetida por la vía parlamentaria, según explicó a Prensa Latina Gladys Gutiérrez, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, se erige el poder judicial que vela por la constitucionalidad de las leyes.

En su más reciente dictamen, recordó, el TSJ anuló una iniciativa sobre amnistía y reconciliación nacional, que pretendía sembrar la impunidad para responsables de actos violentos en 2014, con saldo de 43 muertos y más de 800 heridos, entre otros delitos.

Otra arista de la nueva rebelión popular, según explicó Maduro, es la creación de la Comisión de la Verdad y la Justicia, que encabeza el vicepresidente ejecutivo, Aristóbulo Istúriz, cuyo objetivo es el reconocimiento y la reparación de las víctimas, garantía de la no repetición, ni de golpes de Estado, ni de manifestaciones violentas (guarimbas).

Para el dignatario, la contraofensiva que demandan los tiempos actuales tiene su frente principal en la economía, afectada por guerras enmascaradas contra la producción y distribución de rubros básicos y las finanzas, al tiempo de presentar una matriz de opinión que hable de un Estado fallido.

La Agenda Económica Bolivariana y sus 15 sectores estratégicos- el más reciente de ellos en las empresas básicas y socialistas-, según comentó, es también otra respuesta de esa rebelión que, en este caso, está decidida a abandonar el modelo rentista petrolero y avanzar hacia lo socioproductivo, a reducir importaciones y diversificar las exportaciones.

Expresión reciente de la nueva reacción ante las adversidades es también la celebración en Caracas, del XII Encuentro Mundial de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, que en una de sus resoluciones llamó a preservar la Revolución bolivariana, pilar de las izquierdas en el continente, y a que cesen las políticas hostiles e injerencistas de Estados Unidos.

De otra parte, en la nueva rebelión se inscribe el Congreso de la Patria, a instalarse este miércoles, un 13 de abril y durante seis días, cuando concluyan sus sesiones con movilizaciones en todo el planeta, como parte de una campaña en apoyo al gobierno socialista.

Según Maduro, de esa cita saldrá una agenda basada en propuestas de todos los sectores para contribuir a la construcción de una economía productiva y afianzar la participación popular en la toma de decisiones públicas.

Al encuentro están llamados el pueblo organizado, las fuerzas obrera y campesina, las corrientes populares y los movimientos culturales; así como los diputados y gobernadores socialistas comprometidos con el desarrollo y la paz de la nación.