Esta noche, todo indica que uno de los púgiles más destacados de los últimos tiempos subirá al ring por última ocasión para despedirse del boxeo. Manny Pacquiao forjó su propia historia con grandes encuentros en los que tenía como carta de presentación la agresividad.

Salió del anonimato en 2003 cuando le propinó una auténtica paliza al Campeón mexicano Marco Antonio Barrera; la pelea tuvo que ser detenida en el décimo primer round, sumando así Pacman su quinto KO técnico consecutivo.

A partir de ese momento, el púgil filipino no tuvo otro destino más que el de llegar a la élite del boxeo mundial. Sus reyertas comenzaron a llenarse de gloria y no existía más que destrucción al paso de sus puños.

Manny Pacquiao acumula una marca de 57 peleas ganadas, seis derrotas y dos empates. De sus casi seis decenas de victorias, 38 han sido por nocaut, registrando una efectividad del 58 por ciento en cuanto a la comparación de sus triunfos con los ‘cloroformos’ que ha propinado hasta ahora.

Esa grandeza sobre el encordado, le ha valido para ser el único púgil de la historia en consagrarse y levantar un título mundial en ocho categorías diferentes, aunque la de peso Welter al final de su carrera, le haya brindado más molestias que galardones.

Pacman dominó las categorías Mosca, Supermosca, Ligero, Superligero, Welter y Superwelter. Manny subió de las 112 libras hasta las 154 libras a lo largo de su carrera que inició en 1995, limpiando la división en la que se paraba.

Tal vez el peor escenario que pudo tener el mejor boxeador filipino de todos los tiempos fue contra Floyd Mayweather. Después de calentar el conflicto por varios años, ambos subieron al ring en 2015 y Manny cayó como todos contra el estadounidense, la ‘dinamita’ del Pacman había terminado.

Ahora, Las Vegas y el mundo serán testigos de la última pelea que Pacquiao ofrecerá sobre el ring. Ha dicho que es difícil la decisión, pero es momento. Ante él estará Timothy Bradley, también excampeón mundial y que de acuerdo con los expertos terminará por ganar esta noche; aunque el final de película indica que el filipino volverá como los grandes.