“En coordinación con los hermanos waorani estamos estudiando los mejores mecanismos para llevar esto ante los tribunales internacionales (…) no permitiremos que esto quede en la impunidad”, indicó Correa.

El Instituto Coriell, según el Gobierno de Ecuador, vendió muestras genéticas de la tribu waorani a la escuela de de la Universidad de Harvard (EE.UU.).

Con la excusa de examinar la salud de algunas personas, dos estadounidenses, entre ellos un médico de la petrolera Maxus, tomó muestras de sangre a varios de ellos entre 1990 y 1991. Aproximadamente, 3 mil indígenas resultaron afectados por el negocio ilícito.

Los indígenas dicen entender el valor de su material genético porque son resistentes a muchas enfermedades. No obstante, Correa considera que vender el ADN sin autorización de los aborígenes es “romper cualquier ética”.

Por su parte, la ministra de Patrimonio ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, indicó que un comité jurídico “está analizando cuáles son las mejores vías para establecer un proceso legal contra el Instituto (Coriell) y todas aquellas instituciones” implicadas.

Esas entidades “atentaron contra la integridad y el derecho a la consulta de la nacionalidad waorani”, aseguró la funcionaria.

No obstante, el Instituto Coriell negó haberse lucrado con la venta de muestras de ADN del pueblo indígena ecuatoriano waorani.

Coriell también explicó que científicos y funcionarios de su institución deben firmar un formulario que garantice que las muestras no se utilizarán para la elaboración de un producto comercial, ni serán redistribuidas a otros investigadores.