Dos actos terroristas sacudieron ayer el corazón de Europa dejando un saldo preliminar de 34 muertos y más de 200 heridos. Autoridades de Bélgica se concentran en la búsqueda de uno de los presuntos autores de los atentados en el aeropuerto internacional de Bruselas y la estación del metro del barrio donde están las principales instituciones del Continente (otros dos habrían fallecido en actos suicidas).

Las fuerzas de seguridad encontraron otro artefacto explosivo, productos químicos y una bandera del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en una vivienda en el distrito de Schaerbeek, confirmó la Fiscalía federal. Por su parte, una cámara del aeropuerto captó la imagen de los tres supuestos autores de las explosiones y uno podría ser cómplice de Salah Abdeslam, arrestado el viernes tras cuatro meses de intensa búsqueda por su vinculación con los atentados del 13 de noviembre en París (con saldo de 130 fallecidos y 350 heridos). En concreto, podría tratarse de Najim Laachraoui, quien sería responsable de la confección de los cinturones explosivos utilizados en la capital francesa.

El Gobierno belga ha decretado tres días de luto, mientras líderes mundiales como Barack Obama, Vladimir Putin y David Cameron pidieron unión contra el terrorismo.

El experto Jean Pierre Brossard (del Tecnológico de Monterrey) indica que los recientes ataques del EI no cesarán si la comunidad internacional no hace un esfuerzo por atacar su financiamiento. Hasta la fecha, indica, las estrategias de seguridad han fallado: “Bélgica ya estaba advertida que podría ser atacada y los policías no pudieron hacer nada…”.

Cuestiona las fuentes ilegales del dinero con el que compran las armas y recuerda el apoyo financiero que en el pasado brindaron Arabia Saudita y Qatar a estos grupos. La otra crítica es que los terroristas tienen bajo su control la compra y venta de petróleo: “Los turcos, por ejemplo, están comprando a buen precio el petróleo de los terroristas”.

Además del activismo de los belgas contra el terrorismo, una de las razones de los atentados obedece a que “en Bruselas se concentra una población de hasta 200 mil personas de 57 nacionalidades… allí también tienen su sede diversas instituciones europeas, entonces están atacando a los europeos”.