El polémico y mediático aspirante republicano Donald Trump advirtió esta semana sobre la preparación de un "golpe blando" de la cúpula partidista para impedir su nominación para las elecciones presidenciales de noviembre.

Tras reiterar que piensa ganar, el multimillonario dijo que no espera que se le niegue la investidura "si estamos 20 votos menos o si estamos cortos por 100, no creo se pueda decir que no obtenemos automáticamente (la nominación)".

Más llamativo resulta que predijo "disturbios si no salimos, dijo a la televisora CNN, pues argumentó que representa a muchos, muchos millones de personas, que en muchos casos votan por primera vez".

La posibilidad de un golpe tramado por la maquinaria no es un escenario imposible, dada su negativa a aceptar al llamado "showman" como el representante partidista.

Esta semana Curly Haugland, miembro del Comité de Reglas del Comité Nacional Republicano, en una entrevista con la cadena CNBC sostuvo que no son los electores los que eligen quien será el candidato, son los partidos.

Haugland, que es uno de los llamados delegados no comprometidos que pueden decidir por quién votar en Cleveland, Ohio, en julio, argumentó además que el partido puede bloquear las aspiraciones de Trump, incluso si este gana el mínimo de mil 237 delegados que debe alcanzar.

En su edición de este viernes, el diario digital The Hill, señala que el partido de los elefantes podría pagar un alto precio por impugnar la nominación de Trump.

Agrega que no es políticamente viable arrebatar la investidura de un candidato que es casi seguro que triunfará en muchos más concursos que cualquiera de sus rivales.

Hay una creciente alarma porque escamotear la boleta partidista el puntero puede provocar un enorme malestar entre los partidarios del empresario.

No obstante los republicanos creen que su candidatura podría devastar las posibilidades del partido en las elecciones y dañar su imagen en los próximos años.

Según Tobe Berkovitz, profesor de la Universidad de Boston que se especializa en la comunicación política, citado por The Hill, los del partido rojo están condenados "si lo hacen y condenados si no lo hacen".

La componenda contra el político ocupa importantes espacios en medios de prensa y políticos del país, así el diario The Washington Post publicó este miércoles un editorial "Para defender nuestra democracia contra Trump, el Grand Old Party debe aspirar a una convención abierta", lo que para muchos analistas es el escenario para desbancarlo.

Sin embargo, estrategas republicanos consideran que si no llega con los mil 237 delegados para una nominación automática al menos se acercara a esa cifra, lo que debe girar el timón a su favor para apuntalar la idea de que la elite partidista perdió el control del proceso de nominación.

Al respecto, Paul Krugman Premio Nobel de Economía, en un comentario en The New York Times, señala que Trump está ganando porque en su mensaje, al menos, reconoce los problemas reales que enfrentan los estadounidenses comunes y corrientes, que ven en él una alternativa a todo lo que viene de Washington.

La posibilidad de que progrese el movimiento contra el puntero en Cleveland es real pero, los costos pueden ser desastrosos para los republicanos y los estadounidenses en general, dejando a un lado que los "golpes blandos" son creaciones para países que tienen embajadas en Washington.