Hace 100 años el mundo conoció a Odorico D’Andrea, fruto de una familia humilde de Montorio, Italia. Este ser escogido por Dios para llevar su obra a los más necesitados, dedicó su cuerpo y espíritu por la comunidad de San Rafael del Norte en Jinotega, Nicaragua.

A pesar de que el Señor lo llevó ante sí en 1990, hoy parece más vivo entre las familias de este pequeño municipio de clima fresco y paisajes adornados de verdes colinas llenas de pinos y árboles barbados.

Padre Odorico, 100 años de amor al prójimo

Sus hijos en la fe nunca olvidaron sus obras, ni mucho menos la guía espiritual que transmitía en cada oportunidad. El cariño expresado por los sanrafaelinos al siervo de Dios no sólo se manifiesta en los incontables murales de la ciudad que recrean su mirada comprensiva y la característica sonrisa que invita al afecto y la solidaridad, sino en la devoción a Cristo y la fraternidad entre las familias locales y los peregrinos que llegan por miles hasta el municipio que se convirtió en el hogar en la tierra del fraile franciscano.

Padre Odorico, 100 años de amor al prójimo

Masiva celebración

La espiritualidad aumentó significativamente este fin de semana, en la ciudad cuyas calles se antojaban más estrechas frente a la masiva llegada de católicos que deseaban participar de la jornada para celebración del primer centenario del Padre Odorico.

El sábado, fecha exacta en la que se cumplía los 100 años, la Asamblea Nacional escogió el templo erigido en la colina Tepeyac por el sacerdote italiano, para celebrar una sesión especial en su honor.

Padre Odorico, 100 años de amor al prójimo

Una vez cumplido el protocolo e intervenciones que describieron notablemente la personalidad y la fe del eclesiástico, el presidente del congreso nicaragüense, Compañero René Núñez Téllez, se acomodó en el podio para hacer lo propio y enunciar un discurso revestido solo de formalidades mínimas, pero vasto en reconocimientos a la causa identificada con los más débiles y la paz.

“Así era Odorico D’Andrea, mínimo y dulce, humilde, servidor, amoroso, entregado a su pueblo y a las personas”, dijo haciendo alusión al poema de Rubén Darío, “Los Motivos del Lobo”, quien a su vez se refería a Francisco de Asís, fundador de la orden a la que pertenecía el fraile.

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Sin embargo, antes de proceder respondió a las necesidades más latentes del pueblo sanrafaelino y su iglesia, hechas saber por Fray Damián Muratori, rector del Santuario el Tepeyac, durante su intervención: Los accesos al pueblo y el presupuesto para el templo.

Núñez, se comprometió a restablecer —con el apoyo de los diputados— el presupuesto de 500 mil córdobas anuales que se ha venido mermando hasta dejarlo en 50 mil.

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“Aquí está gran parte de la Asamblea, la Bancada Sandinista que tiene suficientes votos para cuando llegue el Presupuesto de la República a la Asamblea podamos junto con la bancada del Partido Liberal Independiente, es decir por unanimidad, buscar una partida dentro del presupuesto que envía el gobierno central para que le sea restituido al Santuario del Tepeyac sus 500 mil córdobas anualmente”, pronunció seguido de aplausos.

Igualmente informó que se trasladará al Gobierno Central la situación de tránsito de entrada y salida de San Rafael, “para que en base a posibilidades que se puedan tener, se dé algún tipo de respuesta”, aclaró.

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Fray Damián opinó respecto al evento mismo, que representa la magnitud de la celebración que vive el pueblo. “El hecho de que el presidente le haya hecho un llamado a todos los diputados yo creo que es muy bonito, no tanto por el templo, sino por un homenaje al Padre Odorico, que se ha esforzado por dar a Nicaragua este monumento histórico artístico y que nosotros tenemos la oportunidad de cuidarlo”, dijo.

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Pueblo en vigilia

Al adentrarse la tarde de ese mismo día, el municipio jinotegano dedicó una vigilia cargada de alegría en el parque de la ciudad. La revista religioso-cultural demostró nuevamente lo mejor de los corazones que comparten la visión y fe del Padre Odorico.

Una constelación de artistas nacionales dedicó interpretaciones magníficas y piezas compuestas exclusivamente para rendir honor al ya propuesto beato en Roma.

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Concluida la jornada musical y antes de continuar con una eucaristía desde la tarima levantada a un costado del parque, tomó voz la historia de la doctora Nohelia Montenegro y el testimonio de uno de los milagros obrados con la intercesión ante Dios del ya declarado popularmente “Santo de San Rafael”.

Con su voz guiada por la alegría y a muy poco de soltar desde la cuenca de sus ojos las lágrimas de felicidad, Montenegro declaró lo que para ella y sus colegas pediatras era un diagnóstico imposible.

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“Mi hija nació con una malformación cardíaca, yo soy médico. Esta niña rompió los esquemas de la ciencia y de la fe que ha trascendido con mi hija, porque mi hija tuvo una cirugía de coartación de la aorta a la cual sobrevivió. Yo le pedía al Padre Odorico con mucha fe, siempre a Dios nuestro Padre Celestial y mi hija fue sanada”, declaró con su pequeña en brazos.

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Orgullo de Italia

Gianni Di Centa, de Montorio al Vomano, ciudad natal del fraile, visitó por primera vez el país con motivo de participar en las celebraciones especiales. No fue hasta su llegada a San Rafael del Norte, cuando conoció de primera mano la calidez y el amor que los locales manifiestan al religioso.

“Muy emocionado por todo, por la figura del Padre Odorico que ha trabajado mucho por San Rafael, por la Paz de Nicaragua (…) En Italia, Montorio, ahora comenzamos a conocer del Padre Odorico y todas las obras que ha hecho”, dijo el edil vestido pulcramente y con una banda verde, blanco y rojo cruzada sobre su torso.

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Para la sobrina nieta del Padre Odorico, Elba Teresa D’Andrea, el cariño que profesa el pueblo es algo que colma a su familia de orgullo. “Miro como la gente de San Rafael y así como la gente de todo el país de Nicaragua porta respeto para él y para su obra, para el hombre y para la paz”, comentó.

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Peregrinaje con antorchas

Las antorchas se encendieron poco después de las doce de la medianoche. La luz vital de fuego recorrió la empinada hasta llegar a la cima del Tepeyac, portada por las mismas caras que desde temprano en la mañana participaron de los otros festejos.

“Hemos querido crear esta tradición de las antorchas para recordarnos lo que dice Jesús: Yo soy la luz del mundo y Cristo es la luz del Mundo, por eso lo estamos llevando en la presencia eucarística (…) esta antorcha que llevamos simboliza entonces nuestra fe en Cristo resucitado y también en el Padre Odorico que haya alcanzado la santidad”, explicó el Padre Damián.

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“Yo me siento tranquilo vengo a festejar al padre todos los años desde San Gabriel. Esta llama significa muchas cosas, porque Dios trajo al Padre aquí y ha trabajado bastante por la iglesia”, añadió Don José María Flores con su llama ondeante en la noche.

El recorrido fue más duro para sus cuerpos que lo que fue para sus almas. Sin vacilar y sin haberse devuelto a sus hospedajes o acurrucarse dentro de sus sábanas en las aceras como solo unas decenas de peregrinos lo hicieron, los fieles no esperaron más tiempo luego de haber alcanzado la cúspide para cantar a vivo pulmón varias versiones de “Las Mañanitas” junto a los mariachis.

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Amanecido el domingo las calles del pueblito que gracias al Padre Odorico cuenta con escuelas, caminos, iglesias y centros médicos, se volvía a llenar de alegría en una diana que empezó a oscuras y concluyó pasado el alba.

Entre los católicos que no se advertía cansancio alguno, se colaban otros miles que acudían de todo el país para participar en la ceremonia central en el Campo Divina Providencia. Para llegar al lugar que se erige sobre una sinuosa colina, el peregrinaje fue igual de difícil que al Tepeyac, aunque doble de largo y bajo el sol del mediodía.

La eucaristía fue ofrecida por el Nuncio Apostólico en Nicaragua, Fortunatus Nwachukwu y asistida por los obispos de Matagalpa y Jinotega, Rolando Álvarez y Carlos Enrique Herrera.

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Avanza beatificación

La beatificación del Padre Odorico, es un proceso lento. Fray Damián, también vicepostulador de la causa, dijo que la comisión encargada del tema no cuenta con el tiempo disponible.

“Va caminando. No hay que preocuparse porque los procesos de beatificación a veces duran siglos. Esperamos que el tribunal pueda apresurar la escucha de los testigos y que la comisión histórica cumpla de su cometido de recoger todos los documentos para poder avanzar en la causa”, comentó.

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El Nuncio Apostólico agregó durante la eucaristía por el cumpleaños 100 del fraile franciscano, que antes de su participación dio aviso al Vaticano. “Recibí una respuesta; que yo tenía que estar presente para manifestar el afecto del Santo Padre, su presencia, su cercanía al pueblo de San Rafael del Norte”, dijo.

Al mismo tiempo, se le informó de que una vez confirmado su nacimiento en el cielo al momento de su beatificación, la Santa Sede tendrá una participación especial en las celebraciones.

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“Acá tenemos la celebración de una fe impresionante, de que este hombre goza ya de la gracia particular del Señor, que es ya un tesoro, una joya de la fe popular en este lugar. Lo que la iglesia pide entonces es una caridad, una generosidad: la apertura de compartir con la iglesia universal este tesoro que ustedes tienen”, exclamó ante las miles de personas ordenadas en dos hileras que llenaban el campo hasta doblar la colina.

El Padre Odorico D’Andrea llegó a Nicaragua en agosto de 1953. Dieciséis años luego de su muerte en 1990, el cuerpo del fraile fue exhumado por un tribunal religioso y expertos médicos, quienes corroboraron que se encontraba en estado de conservación cadavérica, con su grasa corporal convertida en jabón y sin signos de que su carne estuviera en descomposición.

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