Un juez de Brasil ordenó el allanamiento del edificio donde reside el ex presidente de este país, Luiz Inácio Lula da Silva, y su detención para ser trasladado a la sede de la Policía Federal de Congonhas para declarar.

Las autoridades llegaron al edificio, donde reside Lula y uno de sus hijos, Fabio Luiz Lula da Silva, ubicada en la localidad de São Bernardo, al sureste de Brasil, por orden del juez federal Sergio Moro.

Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), no ofreció resistencia a la detención. Su abogado presentó un recurso de Habeas Corpus ante el hecho.

Por otra parte, sindicatos de Brasil se manifestaron en apoyo al ex mandatario frente a su residencia.

Denuncian violencia

El Instituto Lula denunció en un comunicado la violencia ejecutada contra el ex presidente, lo que consideran una agresión contra el Estado de Derecho.

“Es una agresión contra la ley y la sociedad brasileña”, indica la institución el comunicado.

"El arresto es arbitrario, ilegal e injustificable, además de una afrenta a la Corte Suprema", agrega.

“La violencia de hoy será repudiada por todos los demócratas, por todos los que tienen fe en el Estado de Derecho en Brasil y alrededor del mundo, pues Lula es una personalidad internacional que dignifica al país" como "símbolo de paz, de combate al hambre y de la inclusión social".

La institución califica la operación policial como una "afrenta contra la ciudadanía y contra el pueblo brasileño, que reconoce en Lula a un líder que unió a Brasil para promover la mayor ascensión social de su historia".

Por su parte, el ministro de Trabajo de Brasil, Miguel Rossetto, dijo que la detención no se trataba de un acto de "justicia" sino de "violencia".

"El acto es un claro ataque a lo que Lula representa, como político y líder social", dijo el ministro en un comunicado enviado por correo electrónico.

En la operación participaron unos 200 agentes y 30 auditores de Hacienda que cumplen órdenes judiciales en São Paulo, Río de Janeiro y Bahia, informó Reuters.

La detención de Lula se da como parte de las investigaciones del caso de corrupción de la estatal Petrobras.

De acuerdo a analistas, la derecha brasileña intenta vincular a Lula y a la actual presidenta Dilma Rousseff, así como a otros miembros del PT, en el caso de corrupción de Petrobras.

El año pasado, tanto Lula como Rousseff fueron exculpados de toda responsabilidad del caso de la petrolera, al no haber pruebas que los vincularan en el hecho, según un informe de la comisión parlamentaria que investigaba lo acontecido.