En el cuarto día de juicio contra Fariñas y compañía, el Ministerio Público para brindar mayor elementos de prueba contra los implicados, presentó los testimoniales de cinco personas civiles, entre ellos tres trabajadores del club nocturno, el contador, una maquillista y un mesero.

Con la presentación de estas personas cuyos rostros estaban tapados por razones de seguridad, la fiscalía pretende demostrar que Fariñas y otros implicados no podrían darse una vida de lujos y excentricidades, sino era con dinero proveniente del narcotráfico, pues con las ganancias obtenidas en algunos de sus “negocios” les era imposible lograr un nivel de vida de primera clase.

Los tres testigos afirmaron que en este club se pagaba atrasada las quincenas salariales, incluso que los administradores para poder pagar esta y otras obligaciones, solicitaban transferencias de dinero de Panamá.

En este juicio una de las principales acusaciones es que Henry Fariñas utilizaba el Club Elite como un negocio para “lavar” las millonarias cantidades de dinero que obtenía fruto de la venta ilícita de drogas y que la presencia de Alejandro Jiménez Alias El Palidejo en Nicaragua, era para monitorear que todo se saliera sin ningún contratiempo.

Tanto el centro nocturno y otras 12 sociedades anónimas fueron creadas para justificar el flujo de ingresos y egresos de dinero, esto según la acusación por lavado de dinero que hizo el Ministerio Público.

En este cuarto día de juicio, declararon los testigos civiles y otros tres oficiales policiales investigadores, que de una u otra manera están relacionados al proceso contra la supuesta célula narco liderada por Fariñas.

La primera en declarar fue una joven que trabajó durante dos años como maquillistas y peinadora en el Club Elite,  manifestando que escuchaba constantemente a las bailarinas decir que Henry Fariñas era uno de los jefes (socios) del centro nocturno y que Hugo Jean era el gerente general.

Igualmente manifestó que cada año muchos motociclistas de Harley Davidson llegaban al club junto con Guillermo Terán (otro de los acusados) a pasar horas con las “muchachas” o bailarinas del local y que nunca vio consumir sustancias prohibidas en el Club.

El Palidejo visitante asiduo de Club Elite


Los primeros dos testigos coincidieron que generalmente el Club Elite siempre estaba vacío y en ocasiones los fines de semana, apenas los clientes llegaban a 25.

El tercer testigo que presentó el Ministerio Público es un mecánico que declaró que Alejandro Jiménez alias El Palidejo, a quien conoció primeramente como José Treminio, llegó en diversas ocasiones a un taller especializado en vehículos de lujo, para solicitar presupuestos para reparar tres carros, mismos que eran llevados por los conductores Felipe Mendoza y Guillermo Blandón, también acusados en este juicio.

A este taller fueron llevados un carro Audi TT año 2005, una camioneta color negro BMW X5 y un Porshe color blanco, todos con desperfectos mecánicos.

La idea era reparar los vehículos, pero cuando daban a conocer los presupuestos para la compra de repuestos y mano de obra, sumas que llegaron a los 38 mil dólares en el caso del Porshe blanco y 18 mil dólares para el BMW, pero nunca se concretó la reparación y en cambio se le propuso al mecánico buscarles ventas. Los propietarios de los vehículos eran El Palidejo y la esposa de este Durley Vílchez, que se encuentra prófuga de la justicia.

Este tercer testigo afirmó que los conductores y Durley le llamaban constantemente de diferentes números y en ocasiones le hacían llamadas privadas, lo que le llamó la atención y fue hasta que ocurrió el asesinato de Facundo Cabral en Guatemala, que se da cuenta, quien era realmente José Treminio.

Gasto sobrepasaban los ingresos

El cuarto testigo ofrecido por la fiscalía, detalló las dificultades que enfrentaba el Club Elite en los últimos dos años, sobre todo porque los gastos de energía, agua potable y pago de planilla al personal, siempre superaban los ingresos por concepto de entradas y consumos de los pocos clientes que frecuentaban al lugar.

Indicó que entre los años 2005 y 2009 los ingresos mensuales eran entre los 70 mil y 100 mil dólares, pero los últimos años esas cifras fueron mermando entre los 40 y 48 mil dólares, ingresos que eran insuficientes para el funcionamiento del local y pago de personal.

Afirmó haber visto a El Palidejo en diversas ocasiones, y como contador pudo saber que el costarricense se gastaba en consumo por noche, entre tres y cinco mil dólares cada vez que llegaba.

Expresó que El Palidejo en diversas ocasiones llegaba al Club Elite acompañado de Henry Fariñas, información que recibía de parte de los meseros y mujeres bailarinas, muchas de ellas también comentaban que Hugo Jaén (otro de los acusados) consumía droga en el club nocturno.

Evadían impuestos


También aseguró que Jaén en diversas ocasiones le ordenó reflejar en los reportes tributarios, ingresos menores a los que realmente reportaban las ventas, esto con el propósito de pagar menos impuestos.

“Exprese en diversas ocasiones que esto era indebido porque estaban perjudicando al Estado, pero me dijeron que en la calle habían muchos contadores que podían hacer el trabajo”, dijo este testigo al hacer notar que tuvo amenazas de despedirlo, si no cumplía las ordenes de reportar menos tributos.

Todos los testigos manifestaron que el dueño de Elite, eran el norteamericano Gerald Shackelfold y que Fariñas era un socio más. El contador incluso señaló que Guillermo Terán, tenía firma libradora en una cuenta en el Banco de América (BAC), lo que le hizo suponer que también formaba parte de la sociedad del negocio, tal y como lo ha referido la fiscalía a lo largo del proceso.

De los testigos presentados por el Ministerio Público, ninguno señaló a Fariñas de haber consumido droga en el local.

Tras las testificales de los civiles, pasaron al estrado otros peritos policiales que brindaron detalles sobre las acciones que de forma individual realizaron y que suponen más pruebas contra los acusados, como el mismo hecho de haber encontrado vehículos con compartimientos ocultos para el trasiego de droga o dinero producto del narcotráfico,

Testigos de cuecho, afirma abogado defensor

Terminada la audiencia de este martes, el abogado defensor de Henry Fariñas, Carlos Chavarría, calificó a cada una de las personas como “testigos de cuecho” que no pudieron demostrar con pruebas, los señalamientos del Ministerio Público que en el Club Elite se trasegaba kilos de cocaína.

Indicó que las testificales que sugieren que Fariñas fue visto en diversas ocasiones con El Palidejo, no es un prueba directa y es más bien un cuecho “porque está diciendo yo escuché, yo oí y nunca lo vieron. Usted cree que un juez le puede dar credibilidad a una afirmación de alguien que nunca lo vio y no se le puede dar credibilidad o valor a esa prueba”.

También acusó a la jueza Adela Cardoza de promover deslealtad procesal, ya que a su juicio la judicial da lugar a todas las objeciones que realiza la Fiscalía cuando los defensores interrogan a los testigos, lo que no ayuda a su trabajo como defensores.

“Prácticamente nos está cercenando el ejercicio de poder defender a como lo requieren nuestros representados”, dijo Chavarría al quejarse ante los periodistas de la supuesta parcialidad de la Jueza Cardoza.

La judicial rechazó la acusación de "deslealtad procesal" y declaró que no es “Miss Simpatía” para agradarle o no a las partes, por las acciones procesales que realiza durante se lleva a cabo la audiencia.

“Afortunadamente el Código Procesal Penal establece en su artículo 17 el principio de recursos y toda resolución que cause agravio, puede ser recurrida en los plazos que la ley señala”, dijo Cardoza al plantear a los abogados que pueden recurrir ante el sistema judicial, si considera que actúa de forma anómala.

Tras ser suspendida la audiencia a las 5 y media de la tarde, Cardoza permitió a familiares y abogados de los acusados, reunirse por varios minutos para conversar sobre sus estrategias de defensa y para acceder a alimentación. Se tiene previsto la continuación del proceso este miércoles a las 9 de la mañana.