“La verdadera justicia divina es la misericordia”, con esas palabras el Director del Centro de Retiro Espiritual "Betania", del municipio de Dolores, padre Neguib Eslaquit, respalda la decisión del Gobierno de Nicaragua de haber puesto bajo el régimen de Convivencia Familiar a miles de nicaragüenses que cumplían condenas leves en las cárceles del país.

Esta medida ha beneficiado desde el 2014 a 8 mil 149 reos, y según Eslaquit representa un gesto de oportunidad, de inclusión y humanidad.

“El Régimen de Convivencia Familiar para todos los hermanos que cumplen las condiciones establecidas por la ley es una oportunidad maravillosa de reivindicarse socialmente, explica.

El sacerdote afirma que una decisión de este tipo da idea que la nicaragüense es una sociedad que brinda oportunidades, “que no quiere leyes castigadoras” sino que contrariamente motiva a las personas a volverse ciudadanos de bien.

Padre Neguib Eslaquit

Recuerda que este régimen va acorde con el modelo de Fe, Familia y Comunidad brindando la posibilidad y la alegría a los beneficiarios de que vuelvan a sus hogares, luego de haberse analizado cada uno de los casos.

La verdadera Justicia Divina se llama Misericordia, por eso yo me siento tan conmovido, tan agradecido, me siento con un gesto loable en mi corazón, porque distintas personalidades, de todos los credos religiosos y de todas las condiciones sociales, aplauden este gesto de nuestro Gobierno de otorgar la convivencia familiar porque es un gesto que demuestra que nuestra sociedad es una sociedad tolerante, es un gesto que nos muestra un mensaje de unidad familiar, de inclusión, de humanidad, de misericordia y de gran alegría como estamos viviendo en esta Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria, explica.

Otra decisión que saluda con regocijo el padre Eslaquit es la repatriación de reos de otras nacionalidades, al dar la posibilidad a éstos de estar más cerca de sus familiares.

Padre Neguib Eslaquit

Refiere que la esperanza es que estos privados de libertad puedan también rehabilitarse, según las leyes de sus respectivos países,

Eslaquit considera que todos, por gracias de Cristo, tenemos la oportunidad de arrepentirnos y convertirnos nuevamente en ciudadanos de bien. En este sentido, subraya que la medida adoptada con los nacionales y con los extranjeros no es más que un gesto de profunda humanidad y cristianismo.

“Nos da un mensaje no solamente a los millones y millones de nicaragüenses que apoyamos este modelo de Fe, Familia y Comunidad, sino un mensaje a todo el mundo de que nosotros aquí en Nicaragua vivimos humanidad, vivimos familia, vivimos nuevas oportunidades, que no nos quedamos en el pasado”, señaló Eslaquit, recordando pasajes bíblicos donde se refleja que hay más alegría en el Cielo por un hijo que se arrepiente que por otro que no necesita de conversión alguna.