El Papa Francisco concluyó este miércoles su visita de seis días a México, país azotado por el narcotráfico, el tráfico de migrantes y la violencia, en una gira que desde ya es considerada histórica por sus múltiples particularidades.

La gira de Su Santidad lo llevó a Ciudad de México, donde ofició una misa en la Basílica de Guadalupe y ofreció un discurso en el Palacio Nacional, símbolo del laicismo constitucional mexicano y al cual por primera vez es invitado un Santo Padre.

Posteriormente, Francisco ofició una misa en Ecatepec, uno de los municipios más poblados y violentos del Estado de México; y el Estado de Chiapas, con alta población indígena y cuna del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

También Francisco visitó Morelia, capital del Estado de Michoacán, pocos días antes del tercer aniversario del surgimiento de los denominados grupos de autodefensas y donde reina el narcotráfico.

Finalmente, el Santo Padre visitó Ciudad Juárez, fronterizo con Estados Unidos y golpeado por el problema del narcotráfico y la migración. Aquí el Papa visitó una cárcel, y acudió al predio ‘Antigua Feria Expo’, donde dio una misa con migrantes y víctimas de violencia.

1. El Papa llama a pedir perdón a los indígenas por la exclusión

En la ciudad más grande de Chiapas, San Cristóbal de las Casas, cuna del EZLN, el Papa llamó a pedir perdón a los indígenas por la exclusión de la cual han sido víctimas.

“Muchas veces, de modo sistemático y estructural, los pueblos indígenas han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡perdón! El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita”, expresó Su Santidad.

La homilía en la pintoresca localidad montañosa fue oficiada en lenguas indígenas tzeltal, tzotzil y chol, y marcó la admisión de los idiomas autóctonos para oficiar misas católicas.

En su recorrido por Chiapas, el papa visitó la tumba del sacerdote Samuel Ruiz quien durante su vida confrontó a la Iglesia católica y que incluso fue vinculado, por el gobierno mexicano, con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

2. El Papa regaña a los obispos: “¡Ay de ustedes si se duermen en los laureles!”

El Santo Padre, reunido con el clero mexicano en la Catedral de la Ciudad de México, les pidió “no dormirse en sus laureles” y enfrentarse al narcotráfico.

“Me preocupan particularmente tantos que, seducidos por la potencia vacía del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte en cambio de monedas. Les ruego no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la entera sociedad mexicana, comprendida la Iglesia", enfatizó Su Santidad.

"Sean por lo tanto obispos de mirada limpia, de alma transparente de rostro luminoso. No tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa, continuó.

Esto no está en el texto, pero me sale ahora. Si tienen que pelearse, peléense; si tienen que decirse cosas, díganselas, pero como hombres, en la cara, como hombres de Dios que después van a rezar juntos, a discernir juntos y si se pasaron la raya, a pedirse perdón pero mantengan la unidad del cuerpo Episcopal", agregó.

¡Ay de ustedes si se duermen en los laureles! Es necesario no desperdiciar la herencia recibida, custodiándola con un trabajo constante. Están asentados sobre espaldas de gigantes: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, fieles «hasta el final», que han ofrecido la vida para que la Iglesia pudiese cumplir la propia misión”.

3. El Papa le dijo a los jóvenes: Jesús no quiere que sean sicarios

En Michoacán, durante un encuentro multitudinario con jóvenes, Francisco les dijo a éstos que Jesús, el que nos da esperanza, nunca nos invitaría a ser sicarios y que ellos son la riqueza de México.

“Entiendo que muchas veces se vuelve difícil sentirse la riqueza cuando nos vemos expuestos continuamente a la pérdida de amigos o de familiares en manos del narcotráfico, de las drogas, de organizaciones criminales que siembran el terror”, condenó el Papa en el estadio de la ciudad de Morelia.

“Es mentira que la única forma de vivir, de poder ser joven es dejando la vida en manos del narcotráfico o de todos aquellos que lo único que están haciendo es sembrar destrucción y muerte, añadió.

Además, Su Santidad pidió en una misa con sacerdotes, monjas y seminaristas, que no se resignaran ante la violencia y el narcotráfico.

4. El Papa se enoja

Su Santidad el Papa Francisco reprendió a uno de los feligreses que lo haló por el brazo y casi le hace caer sobre un niño, esto durante su visita al Estadio "José María Morelos" de Michoacán, México.

El Sumo Pontífice se mostró molesto por el suceso, al punto que le gritó a la persona: “¡No seas egoísta! ¡No seas egoísta!”.

El hecho sucedió cuando Francisco se preparaba para salir del estadio, donde tuvo un encuentro con miles de jóvenes mexicanos.

5. El Papa visitó una prisión: No todo se resuelve encarcelando

En su último día en México, el Papa visitó un centro penitenciario, en Ciudad Juárez, que antes era considerado entre los más violentos de América Latina.

En el lugar, el Santo Padre abrazó a los reclusos y escuchó el mensaje de una interna, dicho en nombre de los tres mil presos.

"Estoy concluyendo mi visita a México y no quería irme sin venir a saludarlos", les dijo el papa Francisco, quien quiso celebrar con los presos "el Jubileo de la Misericordia", el Año Santo que comenzó el pasado 8 de diciembre.

“Ya tenemos varias décadas perdidas, pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas”.

“A veces pareciera que las cárceles se proponen incapacitar a las personas a seguir cometiendo delitos más que promover los procesos de rehabilitación que permitan atender los problemas sociales, sicológicos y familiares que llevaron a una persona a determinada actitud. El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social”.

“La reinserción social comienza insertando a todos nuestros hijos en las escuelas, y a sus familias en trabajos dignos, generando espacios públicos de esparcimiento y recreación, habilitando instancias de participación ciudadana, servicios sanitarios y acceso a los servicios básicos por nombrar solo algunas medidas”, señaló el Papa en el encuentro.

6. El Papa en la frontera México-EEUU: “No más muerte. No más explotación”

Desde la frontera con Estados Unidos, lugar donde reina la muerte por el fenómeno narco y el tráfico de migrantes que buscan escapar de la violencia y la pobreza, el Papa rezó en silencio por los que han muerto tratando de cruzar al país norteamericano.

"Aquí en Ciudad Juárez, como en otras zonas fronterizas, se concentran miles de migrantes de Centroamérica y otros países, sin olvidar tantos mexicanos que también buscan pasar 'al otro lado'. Un camino cargado de terribles injusticias: esclavizados, secuestrados, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tráfico de humanos”, señaló el Papa.

"No más muerte ni explotación, siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida, un oportunidad de implorar la misericordia del Padre”, concluyó Francisco.

Al finalizar su gira, el Papa agradeció a quienes hicieron posible su visita a México.

"México siempre es una sorpresa. Gracias por haberme abierto las puertas de sus vidas, de su nación. Muchas gracias por esta tan cálida hospitalidad mexicana".

Francisco recordó el poema del Premio Nobel, Octavio Paz, titulado “Las estrellas escriben mi nombre”, y que, tal como cita el texto, la noche puede parecer oscura, pero en México "hay muchas luces que anuncian esperanza".