Conocerse a sí mismos y conocer su entorno es el principal objetivo de la educación inicial o preescolar, con la cual el Gobierno Sandinista atiende diariamente a miles de niños a nivel nacional.

En estos preescolares los niños juegan, dibujan, bailan y comparten con otros compañeros como parte de un proceso de transición a la educación primaria.

Un ejemplo de la efectividad de los preescolares es el Guardabarranco, ubicado en la Colonia Miguel Bonilla, donde 82 infantes son atendidos con amor por los maestros, y con el debido acompañamiento de cada padre de familia.

Xiomara María Aburto, tiene 52 años de edad, de los cuales 18, los ha dedicado a la enseñanza preescolar.

Subrayó que la técnica pedagógica usada difiere mucho de otros niveles educativos.

“Lo que necesitamos las maestras de preescolares es actitud, tener amor, amor a esos niños, ese futuro muy grande cuando llegan a las universidades y la gran alegría cuando (los niños) dicen: adiós profesora Xiomara, gracias por haberme enseñado a trabajar, por haberme quitado el miedo, la timidez”, sostuvo.

Para ella, algo indispensable es que ningún maestro llegue con sus problemas personales al salón de clases.

Aburto imparte el tercer nivel y trata a los niños como toda una madre planificando un día antes las dinámicas a realizar con los niños, independientemente de si se cuenta o no con herramientas tecnológicas a su alcance.

“No necesitamos eso, solo el amor y el espíritu de aquella maestra que se tiene que preparar muy bien”, afirmó.

De acuerdo a Isabel López, madre de uno de los infantes del preescolar Guardabarranco, la atención que reciben los niños es muy buena y dijo confiar en que la metodología usada es la adecuada para el desarrollo de los niños.

“Son muy creativos, tiene bastante conocimiento, veo que están bien formados para darle educación a los niños”, señaló.

“He visto en mi niños que le encanta, lo motiva la creatividad de la maestra”, expresó López.

El sub director del Guardabarranco, profesor Urías Ramos, Explicó que la idea no es que el niño aprenda a leer y escribir, sino que tenga confianza en el mismo y que desarrolle habilidades primordiales para su futuro.