El Centro Cultural 't Kristallijn de la Empresa SIBELCO de Bélgica fue sede de la conmemoración en Bélgica del Centenario del paso a la inmortalidad Príncipe de la Lengua Castellana y héroe nacional Rubén Darío.

En su saludo el embajador de Nicaragua Lautaro Sandino señaló “Nuestra labor, como representantes de nuestros países en tierras allende, se vuelve aún más gratificante cuando de nuestra cultura se trata, y en particular cuando nos reunimos para honrar al Insigne Maestro de Maestros, “Padre y Maestro Mágico, Liróforo Celeste”, Poeta de Nicaragua y el Mundo, Rubén Darío; a quien por decreto de nuestro Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra, ha instruido homenajear en cada rincón del planeta, este 6 de febrero, en ocasión del centenario de su tránsito a la inmortalidad”; habló de los viajes de Rubén a Darío a Bélgica en 1898, 1901, 1906 y 1907.

Durante la actividad se leyeron Sonetos de Rubén Darío en español y holandés, un intermedio de guitarra y la exposición fotográfica "Mi Tierra, Mi gente...Orgullo de mi Pais” del fotógrafo nicaragüense Carlos Fitoria que reside en Bélgica desde hace 20 años.

Finalmente el embajador Sandino transmitió los saludos y reconocimiento del Presidente Comandante Daniel Ortega y de la Compañera Rosario Murillo Coordinadora de la Consejo de Participación y Ciudadanía.

En la actividad conmemorativa se contó con la la participación de Jasmine Van Grieken, Vice Alcaldesa de Lommel que tiene un hermanamiento con Ciudad Darío y Hubert Celen, Vice Alcalde de Mol ciudad hermana de Santo Tomás así mismo el saludo de Stanislas Emsens y Jean-Luc Deleersnyder de la empresa SIBELCO.

PALABRAS DEL EMBAJADOR LAUTARO SANDINO MONTES, EN OCASIÓN DE LA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA PARA HONORAR EL CENTENARIO DEL PASO A LA INMORTALIDAD DEL PRINCIPE DE LAS LETRAS CASTELLANAS, RUBEN DARIO

Mol, 6 de febrero de 2015

“Nicaragua está hecha para la gloria, Nicaragua está hecha para la humanidad”, son las palabras empuñadas por la pluma de oro del irrepetible poeta nicaragüense, Príncipe de las Letras Castellanas, el universal, Rubén Darío.

Nuestra labor, como representantes de nuestros países en tierras allende, se vuelve aún más gratificante cuando de nuestra cultura se trata, y en particular cuando nos reunimos para honrar al Insigne Maestro de Maestros, “Padre y Maestro Mágico, Liróforo Celeste”, Poeta de Nicaragua y el Mundo, Rubén Darío; a quien por decreto de nuestro Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra, ha instruido homenajear en cada rincón del planeta, este 6 de febrero, en ocasión del centenario de su tránsito a la inmortalidad.

Rubén Darío, el más universal de los nicaragüenses, fue también ciudadano del mundo, que dejó impregnada en sus poesías, con un lirismo propio, sus vivencias. Sabemos que Rubén Darío vivió varios lustros en Europa, entre Francia, España y Alemania. Menos conocido es el paso del Gran Poeta por Bélgica, y las referencias que Rubén Darío hace a sus ciudades y a sus gentes, en sus poesías y ensayos; y como trasmitió a través de su arte, su percepción de las realidades al otro lado del Atlántico, plantando las semillas de un diálogo birregional en el ámbito cultural.

El filólogo Belga, Victor Valembois, estudioso de la obra de dariana nos relata que estuvo varios veces en Bélgica, en 1898, 1901, 1906 y 1907 en el que puede identificarse referencias de su paso varias ciudades Belgas a través de sus poesía y ensayos. En la Epístola “A la Señora de Leopoldo Lugones”, cita varias veces “Anvers”. Darío reflexiona sobre la arquitectura bruselense del Arquitecto Polaert al que califica de “un edificio de Babilonia”, de la Gran Place dice “prefiero ir al Mercado, esa obra maestra de la ferretería moderna”. Y cita también “el muñequito de bronce que ha llegado a ser un símbolo, y que, en el ejercicio de unas de las más prosaicas funciones fisiológicas, ha adquirido el cariño popular”.

Con su observación y descripción de los belgas, que dice “el obrero conserva aún el orgullo de los gremios antiguos” y “en cuanto a la burguesía, no hay que olvidar que es en su fondo la misma que ennoblecieron los pintores de los siglos gloriosos. El mejor maire tiene algo de vulgar; en el último burgomaestre se cree hallar algo de divinidad atávica”.

En sus ensayos literarios dedicas varias referencias a los belgas como Pol de Mont a quien se refiere como el “más fuerte de los orfeos de Flandes”; menciona también a Georges Rodenbach en su poesía “A la Señora de Leopoldo Lugones” y a Emile Verhaeren.

Me gustaría concluir estas palabras citando nuevamente a Valembois, que nos dice “Descubrimos un Darío en el que no prevalece el interés de dependencia colonial respecto de entidades nacionales europeas. Lo suyo no es n afán de adherirse a estas realidades en actitud de autocolonización…El modernismo dariano no es entonces una prostitución mental a lo europeo porque sí, sino una voluntad de enriquecer lo propio con una refrescante mirada sobre la expresión idiomática culturalmente idiomática en esa época: el francés. El afrancesamiento se consideraba entonces como la mayor expresión del cosmopolitismo y Darío cumple cabalmente con su función: fue sin duda el mayor embajador cultural de América Latina en Europa.”

Y sigue “no cabe duda que, como quedó demostrado, Rubén asumió un papel de intermediario productivo. Del lado belga por lo menos, hay constancia de lo que logró en los dos sentidos: la intelectualidad latinoamericana y los sectores dirigentes en la configuración de las naciones de allá, por medio de los diversos escritos del poeta sobre la realidad artística belga, descubrieron cantidad de resonancias útiles en su propia búsqueda de los estético y perenne. Al revés, el jefe de una misión comercial belga en América Latina, en 1922, en la introducción de su informe, cita orgullosamente a Rubén Darío, “el gran poeta nicaragüense”, según el cual “en estas jóvenes y orgullosas naciones germinan las semillas del porvenir”.

Hermanas y hermanos de Lommel, hermanada con Ciudad Darío cuna de nuestro Rubén; hermanas y hermanos de Mol, hermanado con Santo Tomás reciban pues en nombre de nuestro Presidente Comandante Daniel Ortega y de la Compañera Rosario Murillo Coordinadora de la Consejo de Participación y Ciudadanía sus saludos y reconocimiento.
Gloria eterna a Rubén Darío!,

Viva Nicaragua Libre!