Saima Ahmad, una joven estudiante del Kings College de Londres, ha saltado a la primera línea de la actualidad británica después de que se diera a conocer la demanda que ha interpuesto contra Nestlé porque después de comprar hasta ocho barritas de Kit Kat se dio cuenta de que no estaban crujientes. Es decir, sólo había chocolate sólido, sin obleas.

En la denuncia la chica de 20 años asegura que la estafaron porque no llevaba lo que aparecía en la etiqueta del producto y pide que la empresa le suministre Kit Kats gratis el resto de su vida.

“Estoy esperando que Nestlé se disculpe conmigo y que, en un futuro, mejoren de nuevo la calidad de su producto”.

Saima espera que se resuelva favorablemente su demanda a Nestlé para así poder comer sus Kit Kats cada vez que se le antoje.