El Padre Antonio Castro nació en el barrio San Antonio de Managua. Desde muy joven la vocación por el servicio al prójimo lo llevó al Seminario Nacional de Nicaragua estudiando durante siete años filosofía.

Luego emprendió un largo viaje a México para culminar estudios en el Instituto Superior en Teología.

Importante recordar que un 30 de enero de 1971 el entonces obispo Miguel Obando y Bravo lo ordenó sacerdote de los nicaragüenses.

Desde entonces la vida sacerdotal del querido Padre Toñito, a como le dicen de cariño, ha estado llena de etapas de dolor, miseria, llanto, rebeldía y sobre todo amor al prójimo, ya que en cada una de ellas estuvo presente luchando con la fe para que Nicaragua fuera libre de tiranías e injerencismo.

Luchó en defensa de los oprimidos, compromiso inspirado en el evangelio de la vida.

Hoy domingo, última eucaristía del mes de enero, centenares de feligreses desde la parroquia La Merced en el Barrio Larreynaga, celebraron junto a él sus 45 años de vida entregada a los más débiles y desposeídos.

También se festejó el 25 aniversario de haber sido creada la Asociación Quincho Barrilete en función de los niños, niñas y adolescentes, desde donde les ha enseñado a ganarse la vida de manera digna y a vivir sin ser abusados.

“Ha sido simplemente a como dicen los apóstoles: Señor, hemos hecho lo que teníamos que hacer ¿Y qué teníamos que hacer? Pues estar con el pueblo, con la gente, con las comunidades especialmente, con los más débiles, con los más sufridos”, externó el Padre Castro, con su túnica blanca para oficiar la solemne misa.

“¿Cuál es el papel del pastor? Pues el Señor pide estar con ellos para darles ánimo, aliento, esperanza y levantarlos”, comentó el padre.

Merecido homenaje

“La Asociación Quincho Barrilete hemos decido hacerle un homenaje al Padre Antonio Castro por su entrega a las personas más desfavorecidas, principalmente a las personas que son más vulnerables, consideramos que el Padre Castro que con su humildad, amor, carisma ha llegado a miles de personas”, externó María Consuelo Sánchez, de la Asociación Quincho Barrilete.

El feligres, Moisés Latino, manifestó que “está muy bien que Dios lo haya dejado llegar hasta donde está, él se lo merece y está muy bien que le celebren su aniversario. Venimos aquí porque desde pequeños asistimos, veníamos a estudiar a este colegio y conocemos un poco de su trayectoria de servicio al prójimo”.

Asimismo, la señora Consuelo Blandino, valoró como invalorable el trabajo del padre Toñito.

“Es invalorable, es excelente, ha sido una gran ayuda para los pobres desde hace muchos años y este reconocimiento nace del pueblo que siente el amor de él, es un tesoro para Nicaragua".

El niño Justin Bermúdez, quien desde hace unos años asiste a la asociación Quincho Barrilete, dijo que “Estoy aquí feliz celebrando con el padre todo lo que nos ha dado en la Asociación Quincho Barrilete donde aprendemos a hacer hamacas, repostería y manualidades”.